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El jaque a los ‘almendrones’

El jaque a los ‘almendrones’
Las nuevas tarifas impuestas por el Estado han disparado la
controversia. Choferes y clientes opinan
Sábado, febrero 11, 2017 | Ana León y Augusto César San Martín

LA HABANA, Cuba.- Las calles de La Habana son un hervidero desde este
jueves. Nuevas tarifas para los viajes en ‘almendrones’ (taxis
colectivos), publicadas por el periódico oficialista Juventud Rebelde,
han encendido las controversias entre los ciudadanos que ven venir una
crisis más terrible —si cabe— en el ya deficiente transporte urbano.

En 2016, a raíz del alza repentina en el costo de los pasajes, se
estableció el tope de 20 pesos a cobrar para recorridos muy demandados
por la población. Asimismo, se agudizaron las redadas contra los
choferes que adquirían el petróleo en el mercado negro (15 pesos por
litro) y las inspecciones a los automóviles se tornaron tan rigurosas,
que un número considerable de los mismos salió de circulación.
Proporcionalmente a estas medidas aumentó la congestión en las paradas
de ómnibus, debido a que la infraestructura estatal no logra satisfacer
la demanda ciudadana.

Para esquivar el golpe, los ‘boteros’ (choferes de ‘almendrones’)
comenzaron a implementar los “viajes fragmentados”, que consisten en no
ir directamente al destino final, sino partir el recorrido varias veces
al precio de 10 pesos por tramo. El perjudicado fue el cubano de a pie,
que vio disminuidas a dos sus alternativas: ofrecer al chofer los 30
pesos desde el principio, o lanzarse a la cruzada de tomar dos o tres
taxis para llegar a casa.

Con las nuevas regulaciones anunciadas en Juventud Rebelde, el Estado
vuelve a topar los precios, esta vez por tramos. Raramente puede decirse
que la ley está a favor del ciudadano común, pero tal es el caso. El
problema ahora es la reacción de los boteros ante una medida que reduce
sus ingresos, mientras el costo de la licencia, el petróleo y el derecho
a hacer piquera se mantienen inalterados.

Es un alivio para la población no tener que desembolsar 20 o 30 pesos
diarios, y algunos choferes concuerdan en que es duro pagar esa tarifa,
solo para poder llegar temprano al trabajo. Pero les parece inaceptable
que no se haya contado con ellos para negociar el tope de los pasajes,
ni considerado los gastos que supone mantener un auto antiguo, comprar
el combustible y pagar al Estado todo lo que exige, sin ofrecer a cambio
algunas facilidades que permitan trabajar sin exprimir los dineros del
cliente.

El equipo de CubaNet conversó con choferes y usuarios sobre esta
resolución que podría modificar la vida cotidiana de miles de habaneros.
Muchas fueron las preguntas, quejas y argumentos, pero nadie mencionó la
palabra “exigir”. Los boteros no se han planteado siquiera la
posibilidad de organizarse y llamar la atención del gobierno sobre una
decisión arbitraria y sin atenuantes. Muchos tienen miedo y prefieren
verse “jodidos” —con perdón de los lectores— antes que dar su opinión o
hacer valer sus derechos.

Paradójicamente, fueron los propios clientes quienes declararon no estar
totalmente de acuerdo con la medida. Consideran que topar los precios
era necesario, pero critican que no se haya establecido algún recorte en
el precio del petróleo, que el Estado vende a 25 pesos por litro. Los
cubanos de a pie temen que ante la nueva mordaza los boteros se nieguen
a trabajar o elijan la modalidad de “taxi directo hasta la puerta de la
casa”, que les permitiría ganar en una carrera rápida lo mismo que en un
viaje convencional.

En medio del inminente caos llama la atención que la arremetida no se
hizo extensiva a los ruteros arrendados al Estado por cooperativas no
agropecuarias. En efecto, la irregularidad de dividir el viaje por
tramos también se ha observado en la línea Parque del Curita-Paradero de
Playa. En este caso, la partición del trayecto se produce en el
Coppelia; así ganan el doble (10 pesos) en un solo recorrido, sin contar
el constante sube y baja de pasajeros que pagan lo establecido (5
pesos), aunque vayan hasta la esquina. Semejante robo no es digno de
atención porque el Estado se beneficia de él. El problema es, y seguirá
siendo, la prosperidad individual.

Preocupación y disgusto ante lo que se avecina es el resumen de las
reacciones apreciadas entre la ciudadanía. Los boteros ya están pensando
en varias alternativas para eludir la sacudida, desde hacer viajes
directos o retirarse de la vía, hasta elegir al pasajero que “quien no
esté dispuesto a pagar la cantidad habitual, no se monta”.

Otra posibilidad es sacar provecho del despiste inicial, pues la inmensa
mayoría de los usuarios no están enterados con precisión de las nuevas
tarifas, así que seguirán pagando lo mismo como si nada. Lo más probable
es que, ante la perspectiva de quedarse “botados”, quienes viven lejos
decidan pagar la cuota de siempre; pues todo lo que le importa al cubano
es llegar a destino lo antes posible y con un mínimo de comodidad, algo
que la infraestructura de transporte estatal no puede garantizar.

Video:
https://youtu.be/sson8FrVyd8

Source: El jaque a los ‘almendrones’ | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/el-jaque-a-los-almendrones/

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