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El futuro de Cuba, según el Partido Comunista

El futuro de Cuba, según el Partido Comunista

Documentos discutidos en el Congreso hechos públicos recientemente
muestran lo que los gobernantes definen como “socialismo próspero y
sostenible”
Las pequeñas y medianas empresas estarán legalizadas al concretarse la
actualización del “modelo económico”, lo que se prevé concluya en el 2030
Con un mercado controlado por el Estado primará el socialismo y la
planificación
NORA GÁMEZ TORRES
ngameztorres@elnuevoherald.com

El anuncio de la supuesta legalización de las pequeñas y medianas
empresas (PYMES) “en un futuro próximo” puede haber llenado de optimismo
a quienes apuestan al desarrollo del sector privado en Cuba, excepto que
la medida se encuentra en un documento que recoge un ejercicio de
proyección del gobierno cubano… para el 2030.

En efecto, la legalización de las llamadas PYMES como forma de propiedad
privada es parte de un proyecto de “conceptualización” elaborado por el
Partido Comunista de Cuba que recoge “ las bases teóricas… del modelo
económico y social al que aspiramos como resultado del proceso de
actualización”, hecho público junto a un “Proyecto de Plan Nacional de
Desarrollo Económico y Social hasta 2030… cuyo cumplimiento
contribuirá a alcanzar, en el largo plazo, dicho modelo”.

De modo que quienes esperaban un anuncio inmediato sobre la ampliación
del sector privado tendrán que acostumbrarse al lento ritmo de los
cambios promovidos desde el Estado.

Ambos documentos, discutidos durante el reciente VII Congreso del PCC
celebrado en abril, son reveladores tanto por recoger metas que el
gobierno no ha podido materializar durante más de cinco décadas como por
detallar premisas ideológicas y políticas económicas que, a la larga,
han obstaculizado alcanzarlas.

En los textos —que deberán ser ratificados por la Asamblea Nacional
luego de un debate entre militantes y miembros de otras organizaciones
“de masas”— se recoge la aspiración de aumentar el crecimiento del
Producto Interno Bruto (PIB), la productividad, las inversiones en
infraestructura, la conectividad y el desarrollo tecnológico, así como
la integración económica del país al mundo.

Entre los sectores estratégicos de desarrollo identificados en el Plan
hasta el 2030 se mencionan, en ese orden: la construcción y el sector
electroenergético; telecomunicaciones y conectividad; transporte y
almacenamiento para actividades comerciales; redes e instalaciones
hidráulicas; turismo y sectores asociados (por ejemplo, marinas, golf e
inmobiliario); servicios profesionales, en especial médicos;
agroindustria no azucarera e industria alimentaria; producción de
fármacos y biotecnología; agroindustria azucarera e industria ligera
para el mercado interno.

Asimismo, se reconoce la necesidad de hacer valer los ingresos por el
trabajo, mantener la asistencia social, evitar “terapias de choque”,
elevar el nivel de vida de la población así como la calidad de servicios
clave como la salud y la educación.

En los documentos no se menciona ni una vez la emigración masiva de
cubanos, sobre todo jóvenes, un fenómeno que ha aumentado
considerablemente en los últimos años, y que junto a la baja tasa de
natalidad, ha impactado en la demografía del país. Al respecto, sólo hay
una referencia a mecanismos para estimular la natalidad y un
reconocimiento general de la importancia de “la estabilidad económica y
social, sin inseguridades e incertidumbres sobre el futuro personal y
familiar de los ciudadanos, lo que constituye una conquista esencial a
consolidar”.

Al mismo tiempo, en “la sociedad futura a que aspiramos”, indican los
textos, las relaciones de producción socialistas ocupan “un lugar
primordial” junto a la planificación. Ello implica que “la existencia de
las formas no estatales está condicionada por los objetivos del
desarrollo socialista” y que no se permita “la concentración de la
propiedad y la riqueza en personas naturales o jurídicas no estatales”.

En el modelo que tienen en mente los dirigentes cubanos, el mercado será
reconocido pero estará bajo regulación directa del Estado y estará
integrado al sistema planificado de la economía, que hasta ahora ha
arrojado magros resultados.

En este espacio bien acotado se permitirá la inversión extranjera
directa y “se reconoce la propiedad privada que cumple una función
social, cuyos titulares son personas naturales o jurídicas —tanto
cubanas como totalmente extranjeras—, en determinadas actividades”.

El Estado continuará decidiendo las actividades, los sectores en los que
se podrá invertir y la escala de los negocios.

Las empresas de propiedad enteramente extranjera serán autorizadas “caso
a caso”. mientras que las personas naturales cubanas podrán constituir
“pequeños negocios realizados en lo fundamental por el trabajador y su
familia” y “empresas privadas de mediana, pequeña y micro escalas, según
el volumen de la actividad y cantidad de trabajadores, reconocidas como
personas jurídicas”.

El documento insiste en que los actores económicos de carácter privado
son un “elemento complementario” en el entorno futuro, necesarios para
crear empleo y aumentar la eficiencia económica, pero bajo intensa
regulación estatal y límites precisos.

Como se ha venido anunciando desde hace años, el gobierno prevé llegar a
un contexto donde circule una sola moneda, el peso cubano, pero mantiene
la política del control de precios a través de “la regulación de la
cantidad de dinero en circulación, las tasas de cambio, las medidas para
regular actividades monopólicas y acciones especulativas, las compras u
ofertas por el Estado a precios adecuados, así como la fijación de
precios o sus límites”.

En el ámbito de la defensa y la seguridad nacional, el Partido Comunista
destaca que que continuarán “objetivos esenciales” para garantizar la
preservación del sistema político cubano y subraya que “la guardia
revolucionaria no se descuidará jamás”. En tono aleccionador, declara
que “la historia enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan ese
principio no sobreviven al error”.

En términos de derechos se reconocen “el derecho al trabajo, la salud,
la educación, a la seguridad ciudadana, la información, la comunicación
social, al descanso, la cultura, el deporte, al sistema de seguridad y
asistencia sociales”, así como a “trabajar por una vivienda decorosa”.
No hay menciones a libertades civiles fundamentales pero sí al “derecho
a la defensa de la independencia y la patria socialista”.

Al estilo de los viejos manuales inspirados por el socialismo soviético,
los redactores del Modelo —un documento que según se reconoce en la
introducción tuvo ocho versiones en cinco años— no quisieron dejar una
sola esfera al margen de su “concepualización” así que aseguran que para
el 2030, en Cuba, se cultivará “el gusto por la belleza”.

Nora Gámez Torres: 305-376-2169, @ngameztorres

Source: El futuro de Cuba, según el Partido Comunista | El Nuevo Herald

www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article80573952.html

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