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Y qué vamos a hacer con la Zona del Mariel?

¿Y qué vamos a hacer con la Zona del Mariel?
ELÍAS AMOR | Valencia | 19 Ene 2016 – 5:07 pm.

El problema principal que tiene el régimen castrista con la Zona
Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), es el mismo que, históricamente,
ha tenido con todos los proyectos megafaraónicos que ha intentado sacar
adelante, y que han resultado en un fiasco. Hay varias razones para
pensar que el Mariel puede acabar igual, e incluso peor.

A quién, si no, se le puede ocurrir a 45 kilómetros al oeste de La
Habana impulsar un proyecto que no se sabe muy bien lo que quiere
conseguir: “fomentar el desarrollo económico sostenible de la nación por
medio de inversión extranjera, garantizar la concentración industrial,
la innovación tecnológica y la protección del medio ambiente”. ¿Es que
nadie en aquel régimen sabe que cualquier política económica exige una
identidad entre fines y objetivos? Dicho en términos fáciles de
entender: que quién mucho abarca, poco aprieta.

Las Zonas Especiales de Desarrollo pertenecen a diseños de políticas que
pudieron tener algún éxito en la década de los años 80 del pasado siglo,
sobre todo en los “dragones asiáticos”, pero, ¿de verdad alguien piensa
que esa estrategia es la más adecuada para una economía de naturaleza
estalinista, atrasada, ineficiente y carente de recursos económicos?

La ZEDM acaba de cumplir dos años. Tiempo más que suficiente para
comprobar si funciona. Los responsables se han conformado con los
resultados de las pesquisas para la atracción de inversores y desarrollo
de infraestructuras, básicamente marketing y alguna obra pública. Lo
sorprendente es que confíen en que la “estrategia de promoción a
mercados meta y la ejecución del planeamiento regional detallado” sea el
indicador de cómo desarrollar el primer sector de la Zona. ¿Qué clase de
planificación empresarial es esa que empieza por el tejado? Que se sepa,
los estudios de oportunidad se realizan generalmente en una fase muy
anterior, y nunca cuando las cosas están en marcha. No es extraño que al
final todo termine saliendo mal.

Y como ejemplo de que no se sabe qué hacer con la ZEDM, están las
distintas opciones que barajan actualmente, que si conexión multimodal,
que si accesos ferroviarios y por carretera, que si marítimo, a través
de la terminal de contenedores, inaugurada unos meses después de la
zona, incluso con los aeropuertos. ¿No sería más razonable apostar por
un medio de transporte concreto y no dispersar esfuerzos que, por otra
parte, tienen un coste, y elevado?

Llegados al límite, parece que las autoridades están dando las máximas
facilidades a las empresas que plantean establecerse en la ZEDM, tampoco
tantas (unas 11, casi todas brasileras como Odebrecht el gran
constructor del proyecto) si se tiene en cuenta el esfuerzo
propagandístico realizado; y sin embargo, para los cubanos nada de los
regímenes y políticas particulares de la ZEDM, agilidad en los trámites
o eliminación de cargas burocráticas. Para los cubanos, y en buena
medida para los extranjeros, a tan solo 45 kilómetros, todo son
inspecciones, controles, limitaciones y represión política. Ya se verá
si esta política conduce a algún sitio.

Sorprende el enunciado de beneficios que la ZEDM ofrece a los inversores
extranjeros, según las autoridades. Primero, la fuerza laboral; segundo,
la privilegiada posición geográfica en el centro del mar Caribe y
próxima al cruce de los ejes Norte-Sur y Este-Oeste del tráfico marítimo
internacional de mercancías; tercero, el mencionado sistema de
Ventanilla Única y el régimen especial tributario más atractivo que el
aplicable en otras zonas del país; cuarto, el impuesto sobre las
utilidades, que del 15% para la inversión extranjera mixta y 35% para la
de capital 100% cubano o extranjero, en la ZEDM se convierte en una
exención impositiva por diez años a partir del inicio de sus
operaciones, y posteriormente tributan un 12%. Cualquier punto de la
Isla podría, en tales condiciones, ser una ZEDM. Muchos inversores
extranjeros en Oriente, Pinar del Rio o Camaguey van a empezar a
reclamar las mismas ventajas fiscales. Ya lo verán.

Además, un somero enunciado de las empresas que han apostado por la ZEDM
en estos dos años, nos indica la poca relación que guardan con los
objetivos del régimen de fomentar el desarrollo económico sostenible de
la nación por medio de inversión extranjera, garantizar la concentración
industrial, la innovación tecnológica y la protección del medioambiente.
Un ejemplo son el Banco Financiero Internacional S.A., que está para
operar en términos financieros para los inversores de la zona; y la
terminal de contenedores, de PSA International, de Singapur, más o menos
lo mismo. Otro tanto sucede con Richmeat de Cuba S.A., dedicada al
procesamiento de productos cárnicos; o Devox Caribe S.A., que producirá
pinturas, impermeabilizantes y aditivos; las belgas BDC Log S.A. de
logística, y BDC Tec S.A., de electrónica; Profood Service, que
producirá jugos; la mixta con Brasil, Brascuba Cigarrillos S.A; Unilever
Suchel S.A y la constructora brasileña, Companhia de Obras e
Infraestrutura S.A. (COI).

Sorprende que las autoridades quieran aprovechar la ZEDM para sustituir
importaciones y generar exportaciones, con prioridad en la biotecnología
y la farmacéutica. Además, otorgan prioridad a las industrias de la
electrónica, y de envases y embalajes, con un alto componente de
importación, la metalmecánica, logística y la prestación de servicios,
empresas constructoras, entidades financieras y bancarias. Un enunciado
de actividades que tienen poca relación con la mejora de las condiciones
de vida de los cubanos, es decir, su alimentación vestido, calzado y
disfrute de bienes y servicios en condiciones similares a otros países.

Además, no se entiende por qué el régimen no quiere, de manera expresa,
inversiones en almacenes y logística, cuando esa es una actividad
fundamental para la economía cubana. No deja de ser curioso que las
únicas empresas de EEUU que ha mostrado interés en la ZEDM, sean
principalmente distribuidores y almacenistas. A todos ellos lógicamente
se les ha dicho que no. Y luego, como siempre, la culpa se traslada al
embargo.

Este artículo apareció en el blog Cubaeconomía. Se reproduce con
autorización del autor.

Source: ¿Y qué vamos a hacer con la Zona del Mariel? | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1453219629_19596.html

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