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Viales – un crack de la empresa socialista

Viales: un crack de la empresa socialista
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 11 Ene 2016 – 9:28 am.

Pedro era un chamaco de tres años cuando inauguraron la Carretera
Central, en febrero de 1931. Entre los automotores de la época que
circularon por el viaducto, recuerda los populares Ford T y los camiones
con ruedas macizas y trasmisiones por cadenas. En su construcción
trabajaron tres de sus hermanos mayores: Félix, Cristóbal y Simón,
quienes fueron contratados como braceros en el tramo Cabaiguán-Guayos.
Ellos le contaron que los camiones, los buldóceres y las niveladoras
utilizados en la faraónica obra fueron yuntas de bueyes.

En efecto. Juan de las Cuevas Toraya, autor del libro 500 años de
construcciones en Cuba (La Habana, 2001), ratifica que, para acometer
las obras de la Carretera Central en la otrora provincia de Las Villas,
fue necesario acarrear con carretas tiradas por bueyes más 233.000
barriles de cemento, 73.000 metros cúbicos de arena, 142.000 metros
cúbicos de gravilla, 4.000 toneladas de cabillas corrugadas y 2.200
toneladas de perfiles de acero estructural.

La compañía cubana de contratistas Arellano y Mendoza asumió los
trabajos de las ocho secciones de Carretera Central comprendidas en las
provincias de Matanzas y Las Villas, que totalizaron 342 kilómetros (30%
del total). El resto de la inversión corrió a cargo de la Warren
Brothers Company.

La particularidad de este tramo es que carecía de infraestructura y hubo
que acometer paralelamente, las fábricas y explanaciones que requerían
las vías de accesos y puentes provisionales. En el trayecto, se procuró
utilizar piedras y arenas procedentes de las regiones cercanas al
trazado que tuvieran la calidad requerida, pero no siempre fue así, por
ejemplo: en el caso de Matanzas, hubo que acarrear los áridos desde La
Habana y Cienfuegos.

La secuencia constructiva establecía, que tras la compactación del
terraplén, procedían a la colocación de un granulado de piedra
(telford), después venían otras capas de rajón y rejoncillo. Se volvía
a compactar y, sobre ella se fundía un manto de hormigón armado de 30
centímetros de espesor, fusión que más tarde cubrían con material
bituminoso (asfalto), o, una camada de adoquines graníticos embebidos en
hormigón hidráulico, este último destinado a las zonas de mayor tráfico.

Al finalizar la obra, la Carretera Central tenía una longitud de 1.139
kilómetros con entre seis y ocho metros de ancho; 486 puentes de
hormigón, 15 de acero remachado y 35 de otros tipos; 232 kilómetros de
aceras de hormigón; 131 kilómetros de contenes y más de 30.000 árboles
plantados a los bordes de la vía.

Su costo total fue de 111 millones de pesos ?97,4 pesos por kilómetro? y
el proyecto técnico absorbió el 3,6% de la inversión. La obra fue
construida en cuatro años (marzo de 1927 a febrero de 1931).

La Carretera Central ?según el autor del libro? es la obra más
importante del siglo XX, distinguiéndose como una de las siete
maravillas de la ingeniería nacional, que contribuyó a los logros
sociales, científicos y económicos del país.

85 años después

El pasado diciembre, en los debates de la sesión conjunta de las
comisiones de trabajo permanente de la Asamblea Nacional del Poder
Popular sobre las temáticas de Defensa y Atención a los Servicios, fue
abordada la accidentalidad de tránsito, que en el año 2015 arrojó un
promedio nacional de 30 accidentes diarios, con saldo de dos muertos y
22 lesionados.

Una de las causas del altísimo nivel de accidentalidad, fue el mal
estado de las vías y, Oscar Del Toro, inspector general del Ministerio
del Transporte (MITRANS) reconoció que el 76% de las redes viales están
“regulares o mal estado”. O sea, de los 11.554 kilómetros de carreteras
pavimentadas de interés nacional, 8.800 kilómetros están intransitables.
Y, para ponerle los parches a los huecos, se requieren al menos “12 años
de trabajo”, apuntó.

Para hacerse una idea del nivel de prioridad establecido por el
Gobierno, en la capital, de 4.000 calles, solo 23 son de interés
nacional y, para ello el Ministerio de Economía y Planificación asigna
al año para su mantenimiento 32.000 toneladas de asfalto. Vale aclarar,
que para reparar 10 metros cuadrados de calle se necesita una tonelada
de mezcla asfáltica y para una cuadra alrededor de 90 toneladas.

Según expresan especialistas de la Empresa Provincial de Viales de La
Habana, uno de los grandes impedimentos para el mantenimiento vial es el
calamitosos estado de las redes hidráulicas, puesto que el agua es “la
asesina del asfalto”. A la lista de obstáculos se suma el déficit de
recursos, mano de obra, deterioro y falta de equipos como
pavimentadores, cilindros, cargadores frontales y camiones de volteo.

Entre las soluciones para ahorrar recursos y “resolver problemas”, se
aplica una técnica llamada “recape”, (poner una capa de asfalto sobre
otra), opción que eleva el nivel de pavimento, trayendo por consecuencia
la obstrucción de vanes y alcantarillas con las consiguientes
inundaciones al llover.

Por otra parte, en un artículo de Gretel Díaz Montalvo publicado en el
diario Trabajadores, se citan las pésimas condiciones de un tramo de la
Carretera Central conocido como “El destornillador” ?entre los
municipios camagüeyanos de Sibanicú y Guáimaro?. A lo que el Centro
Provincial de Vialidad de Camagüey, respondió que solo recibió para
reparación y mantenimiento vial un presupuesto anual de 31 millones de
pesos, destinados prioritariamente a los 959 kilómetros de viales de
interés nacional en la provincia.

“En Camagüey la producción de hormigón asfáltico no se ha recuperado
desde la época del ‘periodo especial'”, afirma el director de la ECOI
15, Jesús Hernández. “Las carreteras están muy envejecidas (sobrepasan
los 20 años) y para recuperar el atraso y mantener un equilibrio de
reparaciones, se necesitan anualmente 100.000 toneladas de asfalto.”

Otras fuentes indican que para hacer frente al permanente dilema de los
bajos salarios en la actividad de mantenimiento y reparación de viales,
el Estado suple el déficit de fuerza laboral con reclusos o soldados del
Ejército Juvenil del Trabajo (EJT).

Eduardo López de 51 años, un chofer cuentapropista de almendrón, al ser
consultado solo pregunta: “Yo quiero saber dónde meten el dinero de los
impuestos, porque las calles están llenas de huecos y los choferes no
ganamos para reponer las gomas y arreglar las direcciones y los
amortiguadores”.

Francisco Camejo, de 84 años, quien antes de 1959 trabajó como chofer de
camión en Obras Públicas, cuenta que el sostén financiero de la entidad
eran las contribuciones de las empresas transportistas, entre ellas, la
Cooperativa de Ómnibus Aliados (COA), interesadas en las reparaciones y
mantenimientos de los viales, con el fin de garantizar la vida útil de
sus vehículos, incluso, se trabajaba en horas de la madrugada para no
interferir en el tráfico y reducir afectaciones. Según Camejo, el
Ministerio de Obras Públicas contaba con un importante parque de
volquetas Ford150, mientras los compresores, niveladoras, buldóceres y
cilindros eran de la marca Carterpillar.

La práctica actual enumera que para las labores de mantenimiento vial,
el mercado internacional oferta una amplia gama de equipos como
aplanadoras, excavadoras, fresadoras, pavimentadoras, alimentadoras,
extendedoras, esparcidoras, barredoras y niveladoras, además de nueve
tipos de concretos resistentes a los efectos de las cargas, los agentes
climatológicos y la acción abrasiva del tránsito. También las
microempresas privadas, han sido muy efectivas para mantener las
carreteras en óptimas condiciones.

Pero lo real y maravilloso de toda esta historia es que el Estado cubano
requiere 12 años para ponerle parches al 76% de los viales en mal
estado. Tiempo en que aquellos picapiedras del primer tercio del siglo
XX, con picos, palas y juntas de bueyes hubieran construido al menos
tres Carreteras Centrales.

Y, con esos truenos, Pedro, que carga con el peso de sus 88 años, un
bastón y el orgullo de que sus hermanos participaron en la hazaña
constructiva del siglo XX, dice: “¡A viaje, hasta que me muera, cada vez
que salga a calle, seguiré metiendo el pie en un hueco distinto!”

Source: Viales: un crack de la empresa socialista | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1452203622_19321.html

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