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Los precios que suben

Los precios que suben
El paso de 2015 a 2016 está marcado por el desabastecimiento y el alto
costo de vida
sábado, enero 9, 2016 | Gladys Linares

LA HABANA, Cuba.- El pasado diciembre, como otros, la familia cubana
celebró la Nochebuena. Reunirse para disfrutar del congrí, el puerco
asado, la yuca con mojo y la ensalada es, más que una celebración
religiosa, un motivo de reunión con nuestros seres queridos. Incluso
muchas familias, si no tienen suficiente dinero para comprar carne de
puerco, guardan la exigua ración de pollo de la libreta para ese día.
Asimismo a los cubanos nos gusta preparar un menú especial para el 31 de
diciembre, ya sea que lo pasemos en familia o con amigos.

Pero esta vez las celebraciones tuvieron otro tono. Cuando comenzó,
semanas atrás, el vertiginoso encarecimiento de los alimentos, la gente
deambulaba entre los quioscos de los cuentapropistas buscando sin
resultado mejores precios, porque en el Mercado Agropecuario Estatal
(MAE) de Dolores y 15, en la barriada habanera de Lawton, la poca
mercancía que aparecía en las tarimas estaba casi podrida. A tal punto
llegó el desabastecimiento estas últimas semanas, que el lugar estuvo
cerrado los días 2 y 3 de enero. Esta situación se mantuvo el martes 5 y
el miércoles 6, cuando la apertura del establecimiento fue prácticamente
simbólica.

Le pregunté a un vendedor del agro a qué podía deberse esto, y me
respondió: “No sé. Muchas veces nos dicen que no tienen transporte.
Cuando hay mercancía buena es de los camiones particulares, pero hace
días que no vienen. Hoy mismo, estamos esperando a ver si vienen”

Por su parte, año tras año los agricultores se quejan de la ineficiencia
en la distribución de sus productos, no solo por el transporte sino
también por la falta de envases (sacos y cajas), lo cual hace que muchas
veces los alimentos se pierdan en el campo.

Pero mientras que los MAE estaban desabastecidos, los quioscos o
Mercados de Oferta y Demanda (MOD) tenían –aunque a precios
elevadísimos- yuca, tomate, lechuga y frijoles negros, todos comprados
en El Trigal, el mercado mayorista a las afueras de la ciudad.

“El día 28 fui a comprar al Trigal”, me comentó una joven trabajadora de
un MOD. “Allí los precios están muy altos. Por ejemplo, una caja de
tomates cuesta 600 pesos. A todo esto se le suma que hay que pagar por
entrar a donde están los camiones, al carretillero, al cuidador de la
mercancía. Pero además, para transportar la mercancía hasta el quiosco
hay que pagar también. ¿A cómo tengo a vender el tomate? A no menos de
25 pesos la libra”.

Contradictoriamente, El Trigal es el primer mercado mayorista de abasto
de productos agropecuarios del país. Su objetivo, créanlo o no, es
“eliminar trabas en la comercialización agrícola”.

La carne de puerco, por su parte, no queda fuera del problema. Aunque
también se vende en los MAE a 25 pesos la libra, hace unos días le
pregunté al carnicero del mismo agromercado de Dolores si tenía paletas
o perniles y me respondió: “Hay, pero los tengo comprometidos”.
Mientras, a los cuentapropistas no les faltan los perniles, a 45 pesos
la libra.

“Compré bistec a 45 pesos, porque no dejaré de cenar el 24 ni el 31”, me
dijo Raimundo, un vecino, y concluye con un gesto de preocupación: “pero
me falta la ensalada”.

Por estos días los carretilleros fueron los chivos expiatorios de los
altos precios: hubo operativos gubernamentales contra ellos. Los
carretilleros en realidad no son mal vistos por la población, pues,
aunque es cierto que venden caro, por unidad y no por libra, la suya es
una venta de oferta y demanda. Pero lo más importante es que el
carretillero en muchas ocasiones nos acerca los productos agrícolas al
hogar, incluso mercancías que no se encuentran en los agromercados, o en
horarios en que estos están cerrados. En la temporada de aguacates, por
ejemplo, es agradable escuchar al carretillero que pasa todas las tardes
con su pregón: “¡A 5 pesos el aguacate! ¡Aguacatico no, aguacatón!”.

Precisamente esta semana, mientras hacía la cola del pan de 7 pesos, un
hombre comentó que el gobierno iba a poner límites a los precios de las
viandas y los vegetales. Pero otro señor le ripostó: “Eso es mentira. Si
ellos quisieran hacer eso, llenarían el agro y se acabó el problema de
los precios”. Una joven agregó: “Yo no me voy a quedar sin comer en
estos días. Robaré más en el trabajo”.

La realidad es que el encarecimiento de la comida y la falta de dinero
preocupan bastante a la población. Todavía los cubanos recordamos cómo
en 1994 el gobierno subió los precios para “reducir el exceso de moneda
circulante”, lo cual ocasionó la situación de pobreza calamitosa en que
se vive actualmente, y sobre todo la gran cantidad de ancianos jubilados
con tan bajas pensiones.

Y lo que más indigna y preocupa a tantas personas es que el
desabastecimiento ocurra precisamente en esta época del año, que es
cuando más necesitada está la población, y que el encarecimiento de los
pocos alimentos que aparecen coincida con el mes en que más deprimida se
encuentra la economía doméstica. Precisamente hoy mismo, al pedirle su
opinión al respecto, una señora me contestó: “El agro de Santa Catalina
y Diez de Octubre cerrado a las 3 de la tarde, y en los quioscos no hay
quien compre de lo caro que está todo. La verdad que esto es criminal”.

Source: Los precios que suben | Cubanet –
www.cubanet.org/mas-noticias/los-precios-que-suben/

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