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El éxodo cubano – causas y efectos

El éxodo cubano: causas y efectos
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 29 Nov 2015 – 7:47 pm.

El indetenible éxodo de los cubanos ha devenido en crisis una vez más.
Mientras miles de compatriotas se encuentran atascados en la frontera
entre Costa Rica y Nicaragua, el Gobierno de Cuba opta por evadir la
causa principal.

En los últimos meses miles de cubanos han estado transitando por América
Central rumbo a Estados Unidos. El pasado 15 de noviembre las
autoridades nicaragüenses les cerraron el paso. El 17 de noviembre el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba declaró que esos cubanos son
“víctimas de la politización del tema migratorio por parte del Gobierno
de los Estados Unidos, de la Ley de Ajuste Cubano y, en particular, de
la aplicación de la llamada política de ‘pies secos-pies mojados'”. El
24 de noviembre se reunieron los cancilleres de las naciones que forman
el Sistema de Integración Centroamericana para buscar una solución
regional a la crisis. Y el 26 de noviembre el Gobierno de Ecuador tomó
la decisión de exigir visa a los cubanos a partir del 1 de diciembre.

La emigración humana es un reacomodo geográfico que ocurre cuando las
condiciones naturales o sociales de un lugar impiden la satisfacción de
las necesidades de los habitantes y/o amenazan sus vidas. Los emigrados
marchan del lugar donde las cosas están mal hacia los lugares donde
están mejor. Por eso miles y miles de refugiados están arribando a
Europa sin que ningún país de esa región tenga una ley de Ajuste.

Como demuestran las estadísticas, a lo largo de su historia Cuba fue un
país de inmigrantes. Baste recordar que entre 1910 y 1925 la Isla
absorbió la tercera parte de los emigrantes de España hacia América y en
1902 ingresaron 11.986 inmigrantes, mientras que en 1920 la cifra
ascendió a 174.221.

El éxodo permanente comenzó en 1959 mediante el desvío de naves
marítimas o aéreas, en trenes de aterrizaje de aviones, irrumpiendo
abruptamente en sedes diplomáticas y desertando de cualquier misión en
el exterior. Primero los cubanos de tez blanca, después de todos los
colores, adultos, ancianos, niños y jóvenes. Se trata pues, de un
proceso sostenido antes y después del embargo (1961), antes y después de
la Ley de Ajuste (1966), antes y después de las tímidas y parciales
reformas emprendidas por el gobierno de Raúl Castro (2008), y antes y
después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados
Unidos (2015). Un éxodo que asumió momentos críticos con la Operación
Peter Pan, con las salidas por los puertos de Camarioca y del Mariel y
por la Base Naval de Guantánamo.

Su prolongada duración, la diversidad sociológica de los emigrados, el
daño causado y la cantidad que acechan la oportunidad para hacerlo,
constituyen razones suficientes para dejar atrás las infructuosas
evasiones y enfrentar de una vez las verdaderas causas, entre otras: la
insuficiencia de los salarios, la prohibición de ser empresarios en su
propio país y de contratarse directamente a empresas extranjeras, el
pésimo estado del transporte, la insostenible situación de la vivienda,
las múltiples trabas a los productores del campo y la ausencia de
derechos cívicos, políticos y económicos.

Desde 1959 el Gobierno estableció mecanismos para el control de los
cubanos que decidían marcharse. En 1961, tras el exilio de varios
miembros del Gobierno y del Movimiento 26 de julio —entre ellos el
presidente Manuel Urrutia— se implantó el famoso “permiso de salida” y
se reguló el tiempo de estancia que los cubanos podían permanecer en el
exterior. En ese mismo año se promulgó la Ley 989 que reglamentó “las
medidas a tomar sobre los muebles o inmuebles, o de cualquier otra clase
de valor, etc., a quienes abandonan con imperdonable desdén el
territorio nacional”. De forma paralela, se tildó a los oponentes de
traidores a la patria y a la nación, de escorias, antisociales, y se
utilizó la emigración para lanzar fuera a los descontentos. Todavía hoy,
las autoridades no aceptan que ningún cubano, a pesar del alto nivel de
instrucción adquirido, pueda tener una idea diferente en materia
política, económica o cultural.

Por Camarioca, entre los 2.979 que salieron en barcos y los que salieron
hasta abril de 1973 por vía aérea, se fueron 260.000 cubanos. Por el
puerto de Mariel en 1980, abandonaron el país 125.000. Por la Base Naval
de Guantánamo en 1994 salieron aproximadamente otros 33.000. Durante
esas tres oleadas masivas ocurrió un número indeterminado de tragedias.
Baste mencionar el caso del Remolcador 13 de Marzo, que el 13 de julio
de 1994, con 72 personas a bordo y a siete millas de la bahía de La
Habana, fue embestido y hundido por otros remolcadores, con un saldo de
41 muertos, entre ellos diez menores de edad.

Lo anterior es una prueba irrebatible de que, con independencia de
cualquier factor externo, la causa fundamental radica en la inviabilidad
del modelo económico y la falta de libertades ciudadanas, por lo cual,
ninguna de las medidas dictadas desde 1959 a hoy ha podido detener el
flujo permanente de cubanos hacia otras partes del mundo. Ese cuadro ha
hecho de la diáspora un proceso sostenido en el tiempo por cuantas vías
ha concebido la imaginación y desesperación de los cubanos.

Además de la pérdida de vidas humanas, de las separaciones familiares y
de las múltiples tragedias registradas, dos de los efectos colaterales
del éxodo permanente son: 1- El decrecimiento y envejecimiento de la
población al ritmo de los países desarrollados pero sin economía para su
sostenimiento; y 2- la descapitalización de profesionales (graduados
universitarios, técnicos medios y obreros calificados) que ha sido una
de las ventajas comparativas de Cuba con relación al resto de los países
de la región. Entre 1931 y 1940 emigraron a Estados Unidos 9.571
cubanos; entre 1941 y 1950, 26.313 y entre 1961 y 1970, 208.536. Según
el Censo de Población de ese país, en el año 2010 había 1.213.418
cubanos residentes en la Florida, lo que representa un incremento del
45,6% respecto a los datos del Censo del año 2000.

La solución de la crisis migratoria es imposible sin la solución de la
crisis estructural en que estamos inmersos, para lo cual se requiere de
una fuerte dosis de voluntad política, hasta ahora ausente.

Las múltiples medidas tomadas por el Gobierno de Cuba desde 1959; la
solución regional que pueda brindar el Sistema de Integración
Centroamericana sobre los cubanos estancados entre Costa Rica y
Nicaragua; la decisión de Ecuador de exigir visa a los cubanos para
detener el flujo migratorio; y las acusaciones contra Estados Unidos;
apuntan contra los efectos pero siguen en falta las medidas sobre las
causas, que son internas y estructurales, por lo cual el éxodo ha
continuado y continuará su ritmo.

El cierre de la salida por Ecuador, una de las medidas sobre los
efectos, se reflejará en salidas ilegales por cualquier otra vía,
incluyendo el regreso a las frágiles embarcaciones marítimas. La única
solución es atacar las causas y esto implica desmontar el modelo que
genera el éxodo masivo y permanente.

Source: El éxodo cubano: causas y efectos | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1448822843_18460.html

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