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Villa Clara – Las opciones vacacionales, o malas o muy caras

Villa Clara: Las opciones vacacionales, o malas o muy caras
HÉCTOR REYES | Santa Clara | 3 Jul 2015 – 11:25 am.

Algunos santaclareños han hecho hasta seis meses de cola para intentar
conseguir capacidades en los campismos.

El verano 2015 llega a Villa Clara sin propuestas novedosas. La Unión de
Jóvenes Comunistas (UJC), encargada en cada provincia de trazar un
programa de verano, ha echado mano a las mismas opciones que están
disponibles el resto de los meses.

Claudia terminó sus clases con notas sobresalientes y espera disfrutar
de sus vacaciones. “Quiero ir a conciertos, a la playa, a la piscina, al
campismo, y quizás a algún hotel”, dice.

Conciertos, playas, piscinas, campismos y hoteles entran en las ofertas
de la provincia, pero muchas veces no caben en el presupuesto de los
villaclareños o incumplen mínimos estándares de calidad.

La recreación en el centro de la Isla suele componerse de tres
elementos, sobre todo en pueblos y municipios del sur montañoso o el
litoral norte: música a altos decibeles, venta de bebidas alcohólicas y
ofertas de gastronomía por cuenta propia.

Con eso, muchos organizadores (instituciones e individuos) creen
cumplido el plan de recreación. La UJC y la empresa Provincial de
Cultura, principales instituciones en trazar el derrotero veraniego, dan
por hecho que con esto la población debe darse por satisfecha.

Los conciertos de artistas nacionales son raros acontecimientos. Tampoco
el “talento local” puede presentarse por falta de equipos o presupuesto.
La empresa Provincial de Cultura es quien debe apoyarlos, pero “nunca
tienen dinero para montar el concierto”, dice un afectado.

Otro elemento es que los mejores talentos locales musicales o del
espectáculo en general están contratados en los “resorts” de la cayería
norte en un régimen de trabajo que hace difícil sus presentaciones para
la comunidad.

Además, tales conciertos son organizados por funcionarios que ya tienen
sus artistas “preferidos” y no dan oportunidad a los noveles.

Los eventos de música mecánica que reúnen a jóvenes en el Parque Vidal,
suelen ser cortos, hacinados y demasiado ruidosos. Muchos llegan desde
otros municipios sin seguridad de transporte de regreso. Al final,
suelen ocurrir riñas callejeras o disturbios.

Recreación, igual a bulla más alcohol

Los centros nocturnos santaclareños funcionan bajo una premisa: o son
malos, o son caros. Excepto el Centro Cultural El Mejunje, alma de la
vida contracultural citadina, ningún sitio es asequible al bolsillo de
la mayoría de los jóvenes.

Para los organizadores, recreación es sinónimo de bulla y tragos. Sitios
donde escuchar un bolero o ir a bailar algo que no sea reguetón no
existe en muchos de los municipios que conforman Villa Clara, ni en su
capital, excepto por algunas peñas bohemias que están en peligro de
extinción.

“Playa, playa, piscina piscina”, reza una canción cubana que no tiene
ecos en Santa Clara, porque no hay ninguna de las dos. La playa más
cercana está más de 60km al norte de la capital provincial. El
transporte y el hospedaje suelen ser caros, inseguros o inexistentes.

Algunos pueden rentar con antelación casas en las playas, pero la opción
está fuera del alcance del sueldo común cubano, que no excede los 24 CUC
mensuales.

Existen transportistas privados que organizan viajes a playas como
Varadero, pero esto implica reunir un grupo de personas para el viaje,
que siempre es de ida y vuelta en el día y, una vez más, de un costo
fuera del presupuesto de un adolescente o un universitario.

El tema de las piscinas se repite cada año. Muchas permanecen vacías por
falta de productos para tratamiento de agua, reparaciones o,
simplemente, permisos necesarios para su apertura.

Los ríos son las opciones más económicas, pero en la capital
villaclareña solo dos son utilizables para el baño: el del Club
Campestre Arco Iris, al este, y el de la universidad; ambos lejos del
centro y con prohibiciones específicas. Los embalses y presas son
peligrosos.

Seis meses de cola para ir al campismo

El campismo popular es una oferta asequible para el local sin
presupuesto. “Este año estarán a disposición de los vacacionistas de la
provincia unas 2.090 capacidades, en más de 420 cabañas, lo que
propiciará la concurrencia de una cifra superior a los 25.700
campistas”, según las autoridades.

Pero las 2.090 capacidades son insuficientes en una población de más de
803.690 habitantes, por eso cuando se abrió la venta habían
santaclareños haciendo cola desde hacía seis meses.

Según informó al periódico oficial Vanguardia la empresa encargada de la
gestión, “todas las instalaciones ofrecerán pasadías sin transporte”,
por tanto, la ida y el regreso son a riesgo. Y, a días de la apertura,
aún “se realizan acciones de mantenimiento”.

Por otra parte, muchas bases de campismo popular son un reto para unas
vacaciones tranquilas: cabañas sucias y semidestruidas, mala comida,
recreación con música alta hasta la madrugada, desabasto de agua y
primeros auxilios sin personal ni instrumental necesario, son algunas de
las condiciones que encontrarán los vacacionistas.

Los hoteles son escasos en Villa Clara. Los Caneyes, en Santa Clara, y
el Hotel Hanabanilla, en Manicaragua, al sur, son dos ofertas
interesantes para vacacionar, pero ninguno asequible al bolsillo de un
estudiante, ni siquiera al de un profesional.

Otros, los resorts de la cayería, son maravillas turísticas en el
litoral norte del centro de la Isla. A estos se llega tras un recorrido
de 68km por el Pedraplén Caibarién-Cayo Santa María. Pero para recorrer
esa distancia no existe transporte público.

Luego, las ofertas hoteleras están a años luz del bolsillo la mayoría de
los ciudadanos. Según la oficina de InfoTur local, “EuroStar propone la
más barata por 55 CUC por persona al día. Mientras que la menos
asequible escala a 123 CUC”.

“Yo cobro 325 pesos —comenta un recién graduado al ver las ofertas—, son
13 CUC. Ni en sueños puedo ir a la cayería, ni un día. Lo que me toca
por no ser dirigente, ‘maceta’ o ladrón es la playa de Caibarién”.

Ante las escasas opciones del verano, muchos esperan sus vacaciones solo
para trabajar en sus casas, ver la televisión o “el paquete” audiovisual
que circula fuera del control del Gobierno. “Quizás termine de ver la
teleserie que me gusta —dice la estudiante Claudia— porque durante el
curso, nunca puedo”.

Source: Villa Clara: Las opciones vacacionales, o malas o muy caras |
Diario de Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1435857171_15484.html

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