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La oposición cubana y la máquina de caramelos

La oposición cubana y la máquina de caramelos
[17-04-2015 13:49:29]
Julio César Solér Baró
Redactor de Misceláneas de Cuba

(www.miscelaneasdecuba.net).- “Cuba tiene reservado en la historia un
grandioso destino, pero debe realizarlo”. Eduardo Chibás-
Aun siendo parte de una estructura superior, una máquina de caramelos ha
de producir caramelos, es decir, que lo que produce la máquina le
define. Una máquina, de lo que sea, es una estructura en donde varias
entidades interaccionan: tornillos, tuercas, teclas, muelles, arandelas,
ruedas dentadas, planchas, tubos etc., partiendo de lo que a cada una de
esas entidades, les define como lo que son. Las interacciones entre las
entidades conllevan a la integración de las mismas, y es así como nace
la máquina. Cuando las integraciones son positivas, en el caso de la
máquina de caramelos, pues se producen caramelos y es así como la
máquina, que pudo haber producido cualquier otra cosa, se hace
merecedora de su nombre, se hace verdadera.

Recuérdese que el carácter de falso o verdadero de un fenómeno depende
de la definición de falso y de verdadero en el contexto determinado
sobre el fenómeno en cuestión. Una máquina que no produce caramelos no
es una máquina de caramelos, ya que de la misma esperamos que los
produzca. Es parte del contrato social, identidad de la máquina con
nosotros como su contexto. Identidad es deberes y derechos. Una máquina
para gozar del derecho de llamarse de caramelos tiene el deber de
producir caramelos. Luego, la calidad del producto, su grado de acierto,
ha de medirse a partir de los niveles de satisfacción del consumidor, no
desde la cantidad de caramelos por cabeza.

La sociedad, como la estructura social más abarcadora, ha de producir
bienestar para sus ciudadanos. Con lo que quiere decirse que la sociedad
ha de producir lo necesario, para que de este modo las necesidades de
sus ciudadanos se vean satisfechas, y a ésta se la pueda considerar
verdadera. En el caso de la sociedad la cubana, no podemos decir que no
sea una sociedad verdadera sino más bien que es una sociedad incierta.
Una definición que sujeto al que la misma algún bienestar produce, el
asunto está en la calidad de lo que produce y en los niveles, bastante
bajos, de satisfacción de quienes la consumimos.

La oposición política cubana, como la máquina de caramelos, es una
estructura dentro de una estructura superior, dentro de la sociedad
cubana, quiero decir. Y oponiéndose al sistema político establecido ha
ganado el derecho a llamarse oposición, aun cuando tampoco ha conseguido
satisfacer las necesidades de la población cubana y por lo tanto es
también incierta, e incluso falsa, inexistente para muchos. A algunos
basta el que un grupo de cubanos se manifieste abiertamente contra el
régimen castrista para llamarles oposición cubana, mientras que para
otros, por disímiles motivos, no.

¿Entonces, si oposición produce y oposición es lo que tiene que producir
la oposición cubana para merecer su nombre, qué es lo que le está
faltando a esta oposición cubana? Calidad, su calidad es lo que se le
está cuestionando.

¿Y dónde está el problema, qué es lo que está fallando?

La respuesta a esta pregunta la podemos encontrar en la parábola de la
máquina de hacer caramelos, cuando escribíamos que: “Una máquina, de lo
que sea, es una estructura en donde varias entidades interaccionan,
partiendo de lo que a cada una de esas entidades, les define como lo que
son. Las interacciones entre las entidades conllevan a la integración de
las mismas… Cuando las integraciones son positivas, en el caso de la
máquina de caramelos, pues se producen caramelos y es así como la
máquina se hace merecedora de su nombre, se hace verdadera… La calidad
del producto, su grado de acierto, ha de medirse a partir de los niveles
de satisfacción del consumidor, no desde la cantidad de caramelos por
cabeza.

Con esto quiero decir que lo que está fallando, en donde se está cayendo
la calidad del producto opositor cubano, donde este producto no está
consiguiendo satisfacer al consumidor, es en la interacción entre las
entidades que le define. Ya que dichas entidades, también estructuras,
encaminadas a producir algo que acredite sus nombres, en su inmensa
mayoría no están produciendo lo que de ellas se espera y entonces NO se
les puede considerar como verdaderas.

Opositores
Sociedad Civil
Partidos Políticos

Un opositor político, por ejemplo, no es aquel que hoy dice cuatro
carajos dando un puñetazo sobre la mesa desierta y mañana calla si
consiguió llenarse ante la suya o sentado frente a otra mesa. Un
opositor político es aquel que más le importa el no malgastar en la sola
preocupación de comer inmediatamente su simple fuerza de tener hambre.
La incorporación a la oposición cubana, dentro y fuera de Cuba, como vía
para calmar el hambre propio es creciente, evidente y vergonzosa y pone
en dudas lo cierto de su carácter, aun cuando no así el de su
existencia. La oposición cubana existe, lo cuestionable es su calidad,
es decir, hasta qué punto nos satisface lo que produce.

La sociedad civil son aquellas organizaciones o constelaciones sociales
reunidas en torno a una idea o principio, con objetivos únicos,
concretos, puntuales. Son aquellas detrás de los proyectos como por
ejemplo los proyectos comunitarios dirigidos a hacerles la vida más
llevadera a las mujeres que viven en los asentamientos alrededor de la
capital o el Proyecto Thondike. Dichas organizaciones no están limitadas
a una ideología o partido político, lo cual es precisamente lo que les
da el carácter de civil. En un país como Cuba dichas organizaciones
están formadas por opositores, ya que toda organización o proyecto en
Cuba, que no esté bajo la tutela del régimen es considerado como
opositor y por ende también sus integrantes. La sociedad civil no aspira
al poder. La sociedad civil en Cuba en sentido general, a pesar de su
carencia de recursos materiales y de estar inundada de “opositores
hambrientos”, funciona bastante bien, llega a las comunidades, al
ciudadano de a pie, ha ganado su nombre, es verdadera. La sociedad civil
es, digamos fuente o cantera, de la que se nutren los partidos políticos.

Un Partido Político es aquella constelación regida por una ideología con
aspiraciones al poder y por ende con un programa de gobierno bien
definido. Los llamados partidos políticos en la Cuba de hoy, con las
excepciones que representan el PCC y el MCL carecen de un programa de
gobierno y por lo tanto no se les puede considerar como tal.

Hace unos días conversaba con algunos opositores residentes en la isla,
temporalmente de visita en Suecia, y les hice la siguiente pregunta:

¿En el caso hipotético que el Castrismo convoque a un plebiscito quién
ganaría? Y la respuesta unánime fue: ELLOS.

¿Por qué? Mi respuesta es porque los llamados partidos políticos en la
Cuba de hoy, con las excepciones que representan el PCC y el MCL carecen
de un programa de gobierno concreto. Ellos, los del PCC, posiblemente
ganarían primeramente por el muy enraizado en el pueblo cubano “más vale
malo conocido que bueno por conocer” y luego porque tienen la economía y
la práctica con la que, por razones evidentes, no cuenta el MCL para
llevar una campaña electoral efectiva en cuanto a visibilidad. Pero,
fundamentalmente podrían ganar porque tienen un programa de gobierno,
lleno de estadísticas amañadas y de falsas promesas, pero tienen un
programa a fin de cuentas.

La oposición cubana es una máquina que aboga por una diversidad que ella
misma no es capaz de producir, pues la interacción y por ende la
integración entre las partes que la componen es por definición exigua,
insuficiente e incluso inexistente. Si bien los opositores políticos y
la sociedad civil como representantes de los intereses de una nación,
son los voceros de la misma, los partidos políticos como pilares del
estado, son los encargados de hacer que la sociedad, como proyecto
fundamental de la nación produzca el aquello necesario para satisfacer
las necesidades siempre crecientes de la población. Y con este fin a los
partidos políticos les es imprescindible la tenencia de un programa
concreto de gobierno.

Un partido político en Cuba tiene que poder responderles a los
ciudadanos cubanos cosas tan puntuales como qué harán para resolver la
desastrosa situación del transporte en la isla, la situación de la
vivienda, los problemas raciales y de género, su posición con respecto
al uniforme escolar y hasta cómo le pondrán el agua al Cerro. De lo
contrario no merece llamarse partido político. Y ya va siendo hora de
que todos, comenzando por nosotros los opositores políticos, comencemos
a llamar las cosas por su nombre en Cuba si es que algún día vamos a
conseguir producir verdaderos caramelos.

Source: La oposición cubana y la máquina de caramelos – Misceláneas de
Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5530f3493a682e0ee09e7fea#.VTIqESGqqko

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