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No es la burocracia

OSCAR PEÑA: No es la burocracia
11/17/2014 1:00 PM 11/17/2014 6:00 PM

Recién he tenido una conversación con un afable hermano de un alto
dirigente del gobierno de Cuba que me afirma que el gobernante cubano
Raúl Castro no ha hecho más reformas por trabas de burócratas
nacionales. Eso mismo me expresó el querido amigo Carlos Saladrigas en
su casa cuando llegó de su último viaje a Cuba. Son dos personas que
estimo, de manera especial a Carlos, que he comprobado es un cubano de
muy buena voluntad, pero solo en ese punto con él no tengo esa percepción.

Las trabas y la contrarrevolución de Cuba no están en los niveles
intermedios o en la base de la sociedad cubana, perviven en la punta de
la cima de la dirección del país. En el expediente de estos 55 años
siempre se ha practicado echar las culpas a otros. Los problemas de
desviación ideológica de la revolución en los años 60 eran culpa de los
rezagos del pasado y de la microfacción contrarrevolucionaria; si había
problemas en el transporte nacional, Fidel Castro sustituía al ministro
del ramo infiriendo que era el culpable; baja producción de azúcar,
sustitución del ministro del sector, si no se quería permitir eficaces
productores y vendedores de productos agrícolas y artesanos
independientes del gobierno que abastecieran a la población iban para la
prisión por “explotadores del pueblo”, y así en todas las esferas.
Después que se acabó el subsidio soviético todo es culpa del embargo
económico de Estados Unidos. Es como un jarabe para bobos.

Y en asuntos de política y sociedad no hay antagonismo nacional. No
permiten se rompa el mito que sus adversarios solo son extranjeros o
mercenarios de estos. Un hecho histórico que se desconoce es que el
primer grupo disidente dentro de Cuba con proyección cívica y
nacionalista (el Comité Cubano Pro Derechos Humanos) que no recibía ni
una aspirina, ni un cuarto de dólar del exterior y era completamente
independiente, soberano y cubano como las palmas fueron falsamente
incriminados sus miembros de agentes del extranjero cuando propusieron
un Encuentro Nacional Entre Cubanos para buscar soluciones a la
problemática del país. La realidad es que el gobierno cubano no sabía
cómo reaccionar ante tan genuina propuesta nacionalista entre cubanos
cara a cara y que tuvo apoyo nacional e internacional.

La respuesta oficial fueron acciones sucias de agentes encubiertos
contra los proponentes y sus familiares y los más salvajes actos de
repudio que conoció la ciudad de La Habana. El emplazamiento de esos
cubanos los sacó del paso. Incluso utilizó y sacrificó para el atropello
a sus símbolos juveniles Robertico Robaina y Felipe Pérez Roque. Era la
primera vez que se veía en actos de esa naturaleza a altos dirigentes
del sistema gritando improperios y dirigiendo esas acciones porque
siempre argumentaban que era “el pueblo enardecido”. Fidel Castro supo
ensuciarlos y marcarlos como ha hecho con la mayoría de la ciudadanía.
El propósito era –y es– no admitir adversarios cívicos. Prácticas
todavía vigentes hoy.

La realidad es que en un país pequeño y totalitario como Cuba no existe,
ni se toleran obstáculos e inconvenientes a cambios en su andamiaje si
no tiene la complacencia y visto bueno de la dirección del país. No se
trata de la democracia de Pericles. El sistema cubano ha sido construido
y creado como un coro que espera que el director prepare, coordine y
dirija las diferentes voces que interpretarán sus miembros. Raúl Castro
tiene la batuta, la palabra y posibilidad para dar la orden y
orientación para que el país despegue. Ha dado algunos pasos importantes
que llevamos años reclamando, pero si no ha hecho más no es por trabas
de las estructuras. En sistemas comunistas las ventanas y puertas se
abren desde arriba.

A estas alturas leemos los editoriales del New York Times y no dejan de
decir verdades, pero no todas. El acreditado periódico no da en el
centro de la diana al no reconocer que la dirección superior del
gobierno cubano es todavía el coágulo más obstructivo de los problemas
de Cuba por atrincherarse en viejos refugios, confundir y venderse ante
el mundo como víctima que tiene que esperar por pasos extranjeros para
dar pasos nacionales.

Source: OSCAR PEÑA: No es la burocracia | El Nuevo Herald –
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article3980874.html

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