Transport in Cuba
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Qué fue del metro de La Habana?

¿Qué fue del metro de La Habana?
Hace 30 años se concibió lo que hubiera sido la mayor obra de ingeniería
civil de Cuba. Un proyecto que se hundió tras la ‘perestroika’
VÍCTOR ARIEL GONZÁLEZ, La Habana | Junio 17, 2014

Es la hora pico de la mañana en la parada de la heladería Coppelia, un
concurrido nodo de la urbe habanera. Miles de personas viajan con prisa
hacia el trabajo, la escuela, la oficina o para hacer una gestión.
Nuevas rutas de autobuses, así como modificaciones en la señalización de
la red vial existente, han intentado aliviar el quebradero de cabeza que
supone el transporte masivo en nuestro país.

Hace treinta años, cuando la Isla era un satélite de la URSS y
prácticamente no existía otro capital foráneo, se concibió un ambicioso
proyecto de transporte rápido masivo para la capital cubana, con el
metro como obra principal.

El ingeniero civil Félix C., hoy empleado de una firma cubano-extranjera
de equipos para la construcción, relata su experiencia de trabajo en el
Grupo Ejecutivo del Metro de Ciudad de La Habana (GEMCH), empresa
entonces encargada de lo que se calificara como “la obra del siglo”.
“Llegué ahí después de graduarme, a mediados de los ochenta”, refiere.
“Ya el GEMCH existía desde principios de esa década y de la CUJAE -la
universidad politécnica de La Habana- salieron algunos proyectos para el
metro. Incluso varios de nosotros fuimos enviados a países de Europa del
Este para estudiar y participar en los trabajos de este tipo que ya se
estaban ejecutando.”

Durante aquellos años, en efecto, todo parecía listo para llevar a cabo
el metro de La Habana. Una serie de artículos publicados en la revista
Juventud Técnica en agosto, septiembre y octubre de 1982 exponen de
forma sencilla no sólo la necesidad, sino también la posibilidad de que
La Habana contase con este tipo de transporte. El entusiasmo era grande.
Por aquella época las relaciones con la URSS lucían más fuertes que
nunca, y se consideraba políticamente significativo que el único país
socialista del hemisferio occidental tuviese su propio metro.

Por aquellos años la opinión general sobre el transporte público en Cuba
ya era muy negativa, pese a que los subsidios soviéticos sobre el
petróleo permitían una media diaria de 30.000 viajes de ómnibus y una
cantidad de rutas muy superior a la actual, algunas con intervalos de
llegada inferiores al minuto, según refiere un exfuncionario del
Ministerio de Transporte. “Si con todo eso no dábamos abasto, la
solución evidente era el metro”, asegura.

Por eso se constituyó un enorme equipo de trabajo y se comenzaron los
estudios ingeniero-geológicos que debían confirmar la viabilidad técnica
del proyecto. Los objetos de obra que se concibieron, incluso aquellos
que habrían llegado a una fase de diseño preliminar, incluían estaciones
como la del Parque Central, “que sería la más profunda, porque de ahí
saldría la línea que iba a cruzar la bahía buscando el lado Este de la
ciudad”, recuerda el ingeniero Félix C.

Se proyectaron estaciones en varios puntos de la ciudad, una de ellas
cercana a la colina universitaria, en el Vedado, y una línea que
correría hacia el sur, bajo la avenida de Rancho Boyeros. Hoy, todas
forman parte de un mito casi olvidado. “De ese proyecto no se acuerda
nadie”, asegura Félix. La autoridad encargada de administrar el
Metropolitano de La Habana radicaría en un enorme edificio que a la vez
serviría de estación y que jamás se construyó, en el terreno donde hoy
funciona el Mercado del EJT de la calle Tulipán.

“Yo estuve trabajando en el GEMCH entre 1984 y 1998″, dice el viejo
ingeniero. “En los túneles fue donde agarré mi enfermedad de los
pulmones y por eso me tuve que ir. Aunque para cuando dejé mi puesto ya
todo había pasado, y lo único que quedaba parecido a las líneas
concebidas inicialmente eran las rutas de los metrobuses”. Se refiere a
los tristemente célebres “camellos” que surgieron como respuesta en el
transporte a la severa crisis iniciada a raíz del colapso de la URSS;
cuando todos los proyectos, grandes y pequeños, fracasaron.

A Félix le ha ido relativamente bien. En 2012, Ana A. Alpízar filmó el
cortometraje Sin metro, un reencuentro entre varios de los trabajadores
de aquel proyecto que recuerdan cómo debieron reorientar su perfil
profesional con el fin de los planes de construcción. No todos tuvieron
la suerte de reubicarse.

Tal vez el viejo especialista tenga razón sobre lo olvidado de un
proyecto de semejante magnitud. Los túneles del metro, de cualquier
modo, permanecen enterrados en el pasado. Los más veteranos profesores
de la Facultad de Ingeniería Civil de la universidad politécnica de La
Habana aseguran que es cierto: los planos se han perdido y las tesis
están desaparecidas.

Hoy, nadie se acuerda de ese gran proyecto que iba a resolver el
problema del transporte en la capital. Las prioridades del Gobierno han
cambiado, y ninguna potencia extranjera está dispuesta a invertir en una
obra costosísima en un país tan empobrecido como Cuba.

Source: ¿Qué fue del metro de La Habana? –
http://www.14ymedio.com/nacional/metro-la_habana_0_1580241969.html

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