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Una experiencia inolvidable

Una experiencia inolvidable
[16-10-2013]
Aimée Cabrera
Corresponsal

(www.miscelaneasdecuba.net).- Cuando fui invitada a participar de un
curso intensivo de periodismo por el Instituto de Reporteros para la
Guerra y la Paz sentí el temor propio de mi primer viaje al extranjero y
la expectativa de cómo sería acogida y hasta qué punto sería válido el
mismo.
Como todo cubano que viaja por invitación, los cuales son minoría, en un
país cuyos dirigentes se resisten a esta “flexibilización” otorgada por
ellos mismos, con segundas y terceras intenciones, no todo fue fácil
para el pequeño grupo que se reunió por un par de semanas para capacitarse.

Compartir un aula y al terminar clases regresar a casa es normal,
convivir un par de semanas no. Por eso hago un aparte para quienes nos
impartieron el curso, y para Osvaldo Alfonso, quienes nos ayudaron con
profesionalidad, camaradería y humildad; más el esfuerzo y empeño de
cada uno de nosotros que nos unió en un país tan especial como México.

Las clases fueron de verdad intensas pero de toda experiencia sacamos la
oportunidad de reírnos de todo lo que nos sucedía, compartir todo de
manera equitativa y aprovechar aquellos momentos de esparcimiento que
fueron los menos.

En la noche estábamos cansados pero siempre encontrábamos el momento de
hacer comentarios, revisar los mensajes de internet, llamar a nuestros
familiares, asustarnos con lo impredecible y a la vez soltar la
carcajada como si fuéramos amigos de toda una vida.

Fue emocionante para mí lo imponente del paisaje, cientos de viviendas
fuertes y modernas enclavadas en cerros rodeados de nubes, calles
empinadas y arcoíris que parecía podíamos tocar desde el amplio portal
donde divisábamos parte de la ciudad se mezclaban con la cortesía de los
parroquianos, caracterizados por ser excelentes anfitriones y
convertirse en solidarios amigos.

Oaxaca es un estado del pacífico moderno aunque orgulloso de su
identidad, de sus ancestros, de los símbolos patrios. Era común llegar a
un centro de esparcimiento y verlo engalanado con adornos con los
colores de la bandera nacional, hasta las chapas de los vehículos. Y el
verdor de sus plantas contrastaba con el tamaño de sus flores todas, sin
ignorar las de los cactus.

Es esta una locación tranquila donde en las noches y los fines de semana
se ven personas pasear o detenerse ante espectáculos públicos. Me
sorprendió sobremanera ver a las familias completas disfrutando del
paseo dominical, bien vestidos caminando sin prisa, a veces bajo la
lluvia de las tardes. Allí hay lugares para que todos puedan pasarla
bien según sus posibilidades económicas.

Fueron pocas las personas que vi pidiendo limosnas o algo de comer si se
tiene en cuenta que es un país inmenso con una población de millones de
habitantes, algo sorprendente para mí que vivo en una isla chica con una
alta población senil y donde sus pocos habitantes jóvenes tratan de
abandonarla.

En los restaurantes de todas las categorías se aprecian a los padres
orgullosos de estar con sus hijos. Para los muy chicos algunos tienen
sillas de bebé aunque vi un coche que a cada lado tenía a un progenitor
que compartía con el resto de la familia donde había miembros de todas
las generaciones degustando una cena dominical.

El buen clima fue una bendición y nos acompañó al Distrito Federal, DF
donde estuvimos en una zona bella y limpia donde nunca vi signos de
polución y si muchas arboledas, edificaciones patrimoniales muy bien
conservadas y otras modernas que armonizaban en aquella inmensidad
dinámica donde el símbolo del semáforo del peatón es un hombrecito verde
que corre como para que te muevas rápido entre la masa humana que sabe
cómo desplazarse con seguridad, a pesar de la cifra incontable de
automóviles, motos y buses que esperaban el cambio de luz.

Allí me gustó ver como los choferes de taxis tienen dentro del mismo sus
fotos con nombre y apellidos, así como el teléfono del centro o base de
transporte a la cual pertenecen. El bus (o guagua) es cómodo de tomar,
limpio, con espacio para ir de pie, avisa una voz por el altavoz cada
parada, parece un juguete grande con sus colores brillantes.

Cuando nos decidimos a tomarlo una señora nos ayudó y conversó dándonos
indicaciones para que llegáramos adonde nos dirigíamos sin
equivocaciones. Presentarnos como cubanos o habaneros, aunque se
aclaraba que había una matancera en el grupo era siempre recibido con
muestras de cariño, anécdotas de sus viajes a la Isla o el anhelo por
conocerla.

Las visitas a los diarios El Universal y El Excélsior fueron
inolvidables, así como el encuentro con periodistas mexicanos y
extranjeros cuando se hizo la presentación del libro “Con Voz Abierta”,
compilación de artículos de periodistas independientes. La cortesía al
comunicarnos parte de su experiencia fueron una lección de sencillez,
algo diferente a lo que sucede en Cuba, donde prima la represión
psicológica y el hermetismo.

El instante de la partida fue por separado. Tratamos de compartir la
última conversación, risa o abrazo, con la esperanza de una próxima vez,
simulando la emoción y tristeza propias de quienes logran vivir momentos
tan sinceros, donde primó todo lo positivo, en tan poco tiempo.

Queda como recuerdo inolvidable para mí, una foto grande del célebre
actor y cantante mexicano Jorge Negrete que nos saludaba con su sonrisa,
cada mañana en nuestra improvisada aula desde donde contemplábamos la
inmensidad de una tierra esplendorosa cuyos hijos son aún más hermosos.

El músico argentino Andrés Calamaro resume en entrevista que le hiciera
Gustavo Mota Leyva para el diario Milenio, el sentir de quienes conocen
este país. “… México tiene algo y es que está enamorado de su propia
cultura, de su propia comida, de su propia forma de hablar, de su propia
música, y que nos acepten a nosotros, la verdad es un honor y un
privilegio, humano y profesional”. Nuestro agradecimiento a quienes nos
invitaron y atendieron, será para siempre, un grato recuerdo de nuestra
inolvidable estancia allá. ¡Gracias México!

“México es algo grande, maravilloso”, Gustavo Mota Leyva/Madrid,
Entrevista (D), Milenio, 29 de septiembre de 2013, P. 4 y P.5

Source: “Una experiencia inolvidable – Misceláneas de Cuba” –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/525e52c43a682e16248ac4cf

Tags: bus, comida, guagua, internet, transporte

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