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Comenzó “la piñata” en Cuba?

Bancos, Cambios

¿Comenzó “la piñata” en Cuba?
“¿Créditos a los trabajadores?, ¡pero si esa empresa no existe para este
banco estatal!”
Marlene Azor Hernández, México DF | 01/10/2013 2:43 pm

Seguramente nuestros lectores conocen el proceso llamado “la piñata”.
Ocurrió en la Nicaragua sandinista, una vez que perdieron las elecciones
en 1990. Se trató del traspaso o la compra a precios irrisorios de
propiedades estatales, —terrenos, casas, activos de empresas—
directamente a nombre de la cúpula militar y civil del gobierno
sandinista, una vez que perdieron las elecciones. Pasaron a ser, y de un
día para el otro, de los más altos dirigentes estatales y partidarios,
también del ejército, a propietarios privados de bienes estatales.
¿Están los militares cubanos de alto rango haciendo lo mismo? También
todos conocimos en su momento en Rusia, cómo altos funcionarios de la
nomenclatura compraron a precios irrisorios importantes empresas
industriales “quebradas” en la nueva Rusia emergente luego de la
disolución de la URSS.
Parece ser este el movimiento que ocurre hoy, sotto voce entre la más
alta nomenclatura cubana, con la misma opacidad de los procesos
similares en otros países. Por eso, el trabajo de investigación de
colegas como Haroldo Dilla y Miriam Celaya se agradece por su claridad y
veracidad.
En su reciente artículo, “La conjura de la Divina Pastora”, la
periodista Miriam Celaya nos narra el proceso de cierre y traspaso del
restaurante La Divina Pastora de propiedad estatal a propiedad
cooperativa. En su excelente trabajo de investigación, Celaya nos
informa de todos los pasos de este traspaso y al margen de los
trabajadores que allí laboraban. Primero los trabajadores percibieron
que iban a ser despedidos, luego los convencieron que se convertirían
ellos en cooperativistas en el mismo restaurante, y luego vino la
exigencia de 116.000 CUC para poder abrir la cooperativa como inversión
inicial. Perteneciente al Grupo Gaviota, el restaurante no aparece como
empresa realmente existente en el Banco Nacional de Cuba. Por ello, los
trabajadores no pudieron pedir ningún crédito para alcanzar una suma de
tal magnitud, y les dijeron, —algunos responsables de esa corporación—,
que se sometía a “licitación” y que ya habían encontrado un nuevo
inversionista para pagar esa suma inicial. El nuevo inversionista es un
militar en activo o en retiro, pero pertenece al mismo “cuerpo” de los
que controlan y dirigen el Grupo Gaviota.
¿De dónde sacó el nuevo inversionista ese monto de dinero? ¿De las
empresas de perfeccionamiento estatal?, ¿De la herencia de una buena
abuelita que reside en Kuwait? No parece ser el resultado de una
herencia, así que es dinero robado a una entidad estatal. ¿Quién
controla este traspaso de activos del Estado al nuevo inversor?
Cooperativas de “los de arriba”, cooperativas de “los de abajo”
Hace pocos días leía en la página web, de Cubadebate un reportaje sobre
las cooperativas comerciales de productos agropecuarios de reciente
creación. El reportaje no mencionaba la cadena de costos que debían
pagar dichos cooperativistas para explicar el aumento de sus precios una
vez puesta en marcha las cooperativas. Lo más interesante del artículo
fueron los comentarios que aparecen a continuación. Leí alrededor de
cincuenta comentarios y no pude continuar por falta de tiempo, pero
todos iban dirigidos a pedirle al Estado que fijara los precios máximos
porque con el salario estatal no podían alcanzar a consumir lo necesario
para la alimentación.
Efectivamente, alrededor del 78 % de la población empleada, depende de
los deprimidos salarios estatales, lo cual hace comprender las
reacciones de los comentaristas.
Los cooperativistas explicaban al entrevistárseles, que ellos habían
mejorado sus salarios de doscientos y pico de pesos a cuatrocientos y
pico de pesos de ingresos personales al mes, y que recibían por ejemplo
un producto del campesino a 3,50 pesos la libra y lo vendían en estos
mercados a 5,00 pesos la libra.
Los comentaristas, sacaban cuentas y denunciaban un 70 % de utilidades
pero efectivamente quizás un estudio de los gastos podrían reducir esas
utilidades a un porciento mínimo. No estoy justificando los altos
precios del mercado agropecuario para los asalariados del Estado,
también comprendo la insatisfacción con los precios de las cooperativas
de transporte que suben sus precios, pero el monto de lo que deben pagar
mensualmente en insumos, licencias, y reparación y compra de piezas de
repuesto y sin ser propietarios, explican en gran parte también, la
subida de precios.
Mi comentario va dirigido a llamar la atención sobre una tendencia que
el propio Estado impuso desde los inicios de los años 90, y es a
recaudar a través de la circulación y no de la producción, grandes
cantidades de dinero a partir de las remesas y de los altos impuestos
(IVA) a los productos de las tiendas TRD que son el mercado
imprescindible para los productos de primera necesidad en alimentación y
aseo pero también siguen siendo el tipo de precios que se fijan para los
insumos que deben adquirir los cuentapropistas y los cooperativistas en
ausencia de mercados mayoristas reales que no existen o si se les llama
así, son mercados “concentradores” pero no mayoristas porque sus precios
siguen teniendo una desmesurada carga impositiva como los precios
minoristas en CUC.
¿Dónde está ese exceso de circulante que dice el Estado existe y con lo
cual pretende justificar los desmesurados impuestos sobre el consumo?
En realidad pasar de ganar alrededor de 250 pesos a 450 pesos, parece
desmesurado, pero en el contexto cubano sigue siendo un ingreso
irrisorio mensual para satisfacer la canasta básica. Pareciera, que los
cálculos de los economistas asesores de la política económica están muy
concentrados en los sectores de mayores ingresos y deducen de ellos la
política de precios al consumidor.
Sin embargo me pregunto ¿Quién en Cuba puede tener el monto de 116.000
CUC para invertir, siendo cubano, si no es alguien muy bien conectado
con la actual nomenclatura en el poder? Los casos de “la cuentapropista”
que abre un negocio privado con un círculo infantil en las zonas más
exclusivas de la ciudad, con una inversión inicial desconocida pero por
la zona de residencia ya se distingue su origen, y el militar que
invierte en una nueva cooperativa 116.000 CUC, efectivamente no son
golondrinas que hacen el verano, pero ambos evidencian un proceso opaco,
desigual y de prebendas concomitantes con los altos puestos de la
nomenclatura, desde los cuales se utilizan las nuevas reglas de apertura
al mercado en Cuba en exclusiva a su favor.
Hay un enorme abismo entre las cooperativas de “los de arriba” y las
cooperativas de “los de abajo”. ¿Empezó la piñata?

Source: “¿Comenzó “la piñata” en Cuba? – Artículos – Cuba – Cuba
Encuentro” –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/comenzo-la-pinata-en-cuba-309066

Tags: embargo, inversion, restaurante, transporte

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