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Adónde va la disidencia?

Disidencia, Represión, Exilio

¿Adónde va la disidencia?
Todo el mundo conoce los males del Estado totalitario castrista, pero
nadie sabe cómo tumbarlo
Arnaldo M. Fernández, Broward | 04/10/2013 1:11 pm

La participación de Guillermo Fariñas y otros en la rebelión de los
cocheros de Santa Clara contra los impuestos excesivos ha propiciado uno
de los análisis más agudos de la cubanología mediática: la nueva
estrategia disidente de moderar “el tono de las exigencias políticas” y
apoyar “las exigencias de la gente común para lograr cambios económicos
y sociales.”
La curva de aprendizaje
Tal estrategia ha sido “aprendida, en parte, gracias al sindicato de
trabajadores polaco Solidaridad,” que como todos sabemos demoró unos
nueve años para transformarse en partido político y llevar adelante la
transición. La inventiva criolla se pone a prueba echando a rodar la
disidencia en marcha atrás con respecto a la locomotora polaca de la
historia: del juego político a los problemas cotidianos.
La cubanología barata elogió ya la disidencia por su diversidad
política: “Hay organizaciones y líderes democristianos, liberales,
socialdemócratas, socialistas democráticos y de los más variados
nacionalismos.” Así parecería que, bajo el castrismo, la nación cubana
llegó a su más alta tasa de fecundidad ideológica. Ahora la Unión
Patriótica de Cuba (UNPACU) apuesta por vincularse “con las necesidades
sociales y económicas del cubano común.”
Según Fariñas, la nueva estrategia “tomó una forma más definida en
junio, cuando él y otros críticos del gobierno, incluidos un activista
laico católico, un pastor bautista, un bloguero y un rapero” pasaron 15
días de entrenamiento en la Fundación Lech Walesa. Pero al preguntársele
“si los disidentes y los cocheros habían logrado entablar algún tipo de
relación como resultado de la protesta, Fariñas prefirió no hacer
comentarios.”
Se cae de la mata por qué. El entrenamiento en Polonia debe haber
contemplado que Walesa se encaramó en una cerca de los astilleros de
Gdansk porque trabajaba allí. No vino como líder disidente en apoyo de
los trabajadores, sino que descolló entre ellos como líder disidente. Y
el empuje de Solidaridad provino sobre todo de las huelgas y frente a
ellas, el paro nacional convocado por Antúnez es una broma de mal gusto.
Treinta años sin haber aprendido de Solidaridad no son nada, si la dicha
es buena: “Los grupos opositores dicen que ahora están ofreciendo
atención médica y transporte para los enfermos, comida y lavado de ropa
para los ancianos, educación y entretenimiento para los niños y apoyo
abierto para los ocupantes de terrenos y comerciantes de la calle que
son acosados por los inspectores del gobierno.”
Solo que sin generar ingresos se pueden dar tánganas, pero jamás prestar
servicios. La nueva estrategia exige dinero y la queja de Martha Beatriz
Roque: que la disidencia “apenas tiene recursos para mantenerse,” fue
confirmada hasta por el jefe de la SINA (2008-2011) Jonathan Farrar,
quien ejemplificó con que un líder de partido político expresó
abiertamente “que necesitaba recursos para pagar salarios y presentó un
presupuesto con la esperanza de que la SINA lo cubriera.”
La nueva estrategia de la disidencia parece reclamar entonces más
recursos para ayudar a la gente de a pie con ánimo de ganar su apoyo.
Incluso tiende a una suerte de trabajo por cuenta propia, aunque las
finanzas corran por cuenta de otros. Y así la disidencia entronca con el
negocio redondo de afluencia continua de emigrantes cubanos a EEUU, que
ayudan a sus familiares y amigos a través de la industria de viajes,
remesas, paquetes y llamadas por teléfono, sin que se aprecien por ello
cambios significativos en la movilización política contra el gobierno.
Coda
Todo el mundo conoce los males del Estado totalitario castrista, pero
nadie sabe cómo tumbarlo. Queda como acción opositora permanente la
denuncia de los atropellos y demás violaciones de los derechos humanos,
pero aún queda por recorrer un tramo de la curva de aprendizaje para
precisar qué absurdos y embelecos de la propia disidencia contribuyen a
preservar aquel Estado. Y lo peor es que cada vez se vuelve más difícil
recorrer ese tramo, porque nada más de advertirlo cuelgan al dicente el
sambenito de castrista o comunista.

Source: “¿Adónde va la disidencia? – Artículos – Opinión – Cuba
Encuentro” –
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/adonde-va-la-disidencia-311397

Tags: bloguero, comida, derechos humanos, disidente, educacion, SINA, transporte

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