Transport in Cuba
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Zombies

Zombies
Miércoles, Junio 26, 2013 | Por Polina Martínez Shvietsova

LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org – La capital cubana es un
desierto a las 9 de la noche. Como quiera que se la mire, no hay vida, y
esto actúa en la gente como un gran apagón mental. Los habaneros duermen
y sueñan no precisamente con los angelitos. El amanecer implica un
despertar lleno de baches y obstáculos. No hay sosiego ni para los que
madrugan, por más que rece el dicho: Dios ayuda a quien madruga. Aquí
ese Dios no existe.

Cuando sales de la casa a las 5 de la madrugada, crees que nadie te
observa. Supuestamente, casi nadie tiene motivos para estar levantado a
esa hora. Sin embargo, nada más salir, te percatas de que hay agentes
disfrazados como barrenderos, parqueadores, mendigos. También se pueden
ver autos raros, dando vueltas en círculos por determinadas cuadras. Las
patrullas rondan por calles y avenidas sin que se sepa bien qué buscan o
a quién vigilan.

A esa hora de la madrugada podrás observar a un sector de la
delincuencia barriotera. Verás a los tránsfugas de las 4 am, que se
dedican a robar ropa en las tendederas o a mirar huecos. Es la hora de
encontrarse a pervertidos, indigentes, travestis o piquetes de jóvenes
borrachos que vienen de vuelta de fiestas.

Llama la atención que a esa hora de la madrugada no se encuentran los
servicios básicos. No hay nada abierto. Por ejemplo, a las gasolineras
hay que ir antes de las 12 de la medianoche, puesto que nadie te
despacha gasolina en las madrugadas. Es la gran vagancia (o abulia) que
ha sido institucionalizada. Para recuperar los servicios básicos durante
24 horas, tal vez tengan que acordar un nuevo lineamiento en la próxima
reunión del partido comunista.

Tampoco las cafeterías estatales funciona a esas tempranas horas, ni
restaurantes, panaderías, baños públicos… Sin embargo, algunas
cafeterías particulares no cierran o abren en las primeras horas.

Hacia el final de la madrugada comienzan a circular las primeras guaguas
del transporte público. Entonces ya las paradas están repletas de gente
en espera de algo que les conduzca al trabajo. Salvan un poco la
situación los transportistas privados, con sus camiones adaptados que
parecen pequeñas guaguas. Esos no duermen y recogen pasajeros a
cualquier hora de la madrugada.

El amanecer en La Habana es la ocasión idónea para observar una ciudad
fantasma habitada por zombis paranoicos, envueltos en un manto de miedo
y desorientados ante el próximo día.

Source: “Zombies | Cubanet” – http://www.cubanet.org/articulos/zombies/

Tags: embargo, transporte

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