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Si el modelo no sirve ¿qué esperar de la copia?

ECONOMÍA

Si el modelo no sirve ¿qué esperar de la copia?
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 17 Jun 2013 – 7:30 am.

La zafra vuelve a ser un desastre. Así será mientras la economía
continúe subordinada a la ideología.

La capacidad de los criollos, conjuntamente con el efecto de la
ocupación de La Habana por los ingleses y la revolución de Haití, en la
segunda mitad del siglo XVIII, favorecieron la conversión de Cuba en
potencia azucarera. Los hacendados de la Isla comprendieron la
importancia de desarrollar rápidamente la agricultura antes de que Haití
se rehabilitara. Había que mirar a la vecina isla, decía Francisco de
Arango y Parreño, “no sólo con compasión, sino con ojos políticos”. Como
resultado, Cuba se convirtió en la principal productora y exportadora de
azúcar del mundo.

La producción de azúcar, que en 1860 fue de 447 mil toneladas, alcanzó
1,4 millones en 1895, se elevó en 1919 por encima de los 4 millones, en
1925 alcanzó los 5,3 millones y en 1952 llegó a 7,2 millones de
toneladas. En 1970, después de un colosal esfuerzo que dislocó toda la
economía cubana, se produjeron 8,5 millones, para comenzar a descender
hasta el año 2001, cuando la producción no rebasó los 3,5 millones de
toneladas; cifra por debajo de lo alcanzado en 1919.

Para revertir el declive se designó al General de División Ulises
Rosales del Toro al frente del Ministerio del Azúcar (MINAZ) y se
emprendieron la Reestructuración de la Industria Azucarera y la Tarea
Álvaro Reynoso. La primera dirigida a lograr un rendimiento industrial
del 11% (extraer de cada 100 toneladas de caña 11 de azúcar) y la
segunda para producir 54 toneladas de caña por hectárea (según la FAO el
promedio mundial era de 63 toneladas).

Los resultado de ambos proyectos durante una década, en millones de
toneladas, fueron: en 2002, 2,2 millones; en 2003, 2,1; en 2004, 2,52;
en 2005, 1,3 (40% por debajo de la anterior); en los años 2006, 2007 y
2007 fueron similares al 2005; luego en 2009 subió ligeramente hasta 1,4
(la cifra alcanzada en 1895); y tocó fondo en el año 2010, cuando se
produjeron solo 1,1 millones de toneladas. El promedio anual de ese
decenio apenas sobrepasó los 1,8 millones. Luego, la zafra de 2011 quedó
por debajo de 1,3 millones de toneladas.

En respuesta a los fracasos, el MINAZ fue remplazado por el monopolio
estatal AZCUBA, entidad que, teniendo en cuenta dos de los factores que
incidieron fuertemente en las reducidas producciones, para la zafra de
2012 sembró suficiente caña y logró contar, desde el inicio de la
contienda, con la casi totalidad de los recursos contratados. Sin
embargo, esta vez tampoco se pudo cumplir un plan de 1, 45 millones de
toneladas, ni se terminó en la fecha planificada.

Finalmente, en diciembre de 2012, al iniciarse la presente zafra,
AZCUBA, haciendo uso de la experiencia acumulada, se propuso producir
1,7 millones de toneladas de azúcar (20% mayor que la cosecha anterior)
y anunció que la mayoría de las fábricas cerrarían antes del mes de
mayo, para evitar el efecto negativo del calor y las lluvias de ese mes
que deterioran la calidad de la caña.

Las dificultades asomaron temprano. A principios de febrero ya se
contaba con un atraso productivo de 7,8 por ciento. A mediados del mes
de marzo la prensa oficial comentó que la mayoría de las 13 provincias
productoras del dulce tendrían que seguir moliendo después de la fecha
fijada para poder alcanzar los 1,7 millones de toneladas. En las
postrimerías de marzo el atraso productivo alcanzaba el 18%. A principio
de abril, debido al insuficiente abasto de caña, el país estaba moliendo
al 65% de la norma potencial. Así se inició mayo con el cumplimiento de
dos de las 13 provincias azucareras, Cienfuegos y Artemisa
aproximadamente al 90% de sus planes y Matanzas con un atraso de algo
más de 30 mil toneladas de azúcar, mientras Villa Clara, Santiago de
Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma y Mayabeque, estaban moliendo por
debajo del 60% de la norma potencial. Al concluir mayo se supo que
Camagüey, una de las provincias que se esperaba cumpliera el plan, se
quedó por debajo. Ahora, a principios de junio, Azcuba anuncia que la
zafra quedó a un 11 por ciento por debajo del previsto.

El central Uruguay, en Sancti Spiritus —que en los últimos seis años
cumplió su plan técnico-económico—, produjo 8 mil toneladas más que en
la anterior zafra y logró el rendimiento industrial acumulado más alto
del país (11,95); así, no constituye la regla, sino la excepción.

En resumen, el cambios de dirigentes, la Reestructuración de la
Industria Azucarera, la Tarea Álvaro Reynoso, el cierre de unas 100
fábricas de azúcar, la redistribución para otros cultivos de un alto por
ciento de las tierras destinadas a las plantaciones de caña, la
sustitución del MINAZ por AZCUBA y un variado paquete de medidas
económicas y estructurales, no han logrado alcanzar la cantidad de caña
por hectárea ni el rendimiento industrial planificados.

La zafra de 2013 adoleció de los mismos problemas anteriores: arrancadas
tardías, insuficiente abasto de caña, bajos rendimientos agrícolas e
industriales, problemas de transporte, deficiente mantenimiento y
roturas en la industria, mala calidad de las reparaciones de la
maquinaría agrícola, envejecimiento de la materia prima, falta de piezas
de repuesto, baja calificación del personal, incapacidad administrativa
y elevado costo de producción por tonelada, entre otros factores.

Aunque el popular tango de Carlos Gardel y Alfredo Lepera dice que
veinte años no es nada, en materia económica sí son suficientes para
desechar el modelo empleado, que obsoleto o actualizado, sencillamente
no funciona y no puede funcionar porque la economía continúa subordinada
a la ideología, al predominio de la propiedad estatal y a una
planificación que no guarda ninguna relación con la realidad, tal y como
se copió del modelo soviético.

Se trata de una situación similar a la existente en Cuba a fines del
siglo XVIII, cuando las soluciones que planteaba España ya no respondían
a los cambios ocurridos en la Isla, lo que motivó a Francisco de Arango
y Parreño a expresar aquella frase lapidaria: “si el modelo no sirve,
¿qué se puede esperar de la copia?”

Source: “Si el modelo no sirve ¿qué esperar de la copia? | Diario de
Cuba” – http://www.diariodecuba.com/cuba/1371418899_3789.html

Tags: agricultura, economia, embargo, transporte

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