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Prostitución masculina: lo que se sabe ¿no se pregunta?

Prostituci?n masculina: lo que se sabe ?no se pregunta?

Desde principios del siglo XXI el comercio de cuerpos j?venes masculinos ha sido m?s visible y floreciente en Cuba que el jineterismo femenino.
Rolando Cartaya/ martinoticias.com
noviembre 29, 2012

En La Habana se les puede distinguir por su juventud; sus cuerpos esbeltos, atl?ticos, cultivados a diario en alg?n insospechado gimnasio; su ajustada indumentaria, a menudo ropa de dise?ador; sus tel?fonos m?viles de ?ltima generaci?n; su perfume caro; y una apariencia metrosexual que incluye piernas, axilas y cejas depiladas, cabello bien cortado y laqueado, piercings, aretes, manicure y hasta alg?n maquillaje.

Los cubanos se refieren a ellos con una palabra soez derivada de la que identifica en el argot popular a su herramienta de trabajo, el miembro viril. A diferencia de sus similares femeninas, ejercen el comercio sexual por igual para clientes hembras y varones.

Principalmente, extranjeros de visita en Cuba: italianos, espa?oles, alemanes; m?s recientemente, canadienses y mexicanos. Gente con la codiciada moneda dura.

Para satisfacer al cliente, si es necesario, “apuntan y banquean”, como se dice del bisexual en las calles de la isla. Pero est?n lejos de considerarse bisexuales u homosexuales. Terminada la faena pueden ser hasta guapos de barrio. Desde su punto de vista, s?lo est?n “luchando”. Una lucha que comenz? en el apogeo de la crisis extrema eufem?sticamente llamada “per?odo especial en tiempos de paz”.

De todas las variedades del mercado clandestino que medraron en Cuba a partir de aquella debacle econ?mica de los a?os 90, la prostituci?n o jineterismo, enfocada principalmente en el turismo extranjero, ha sido una de las m?s lucrativas, y desde luego, m?s al alcance de j?venes y adolescentes. Sobre todo, despu?s de que la crisis desvaloriz? la importancia de hacer una carrera profesional o tener un empleo con el Estado.

Tambi?n ha sido de las menos perseguidas. Observe este p?rrafo del testimonio dejado en un llamado “Forum degli amanti di Cuba” (Foro de los amantes de Cuba) por Roy, un joven cubano que lleg? a Italia a trav?s del comercio sexual:

“A veces me inventaba algo diferente. Vend?a ron (“guarfarina” de un alambique clandestino), carne de puerco y muchas cosas m?s, pero siempre regresaba a lo m?o. Me puse a recoger apuntes para la loter?a clandestina, la de Venezuela que se oye bien en la radio. Esta s? daba resultados, pero qu? va, ?si la polic?a me agarraba!… as? que mejor volver a jinetear”.

Si bien peri?dicamente –presionado por la Federaci?n de Mujeres Cubanas que presid?a Vilma Esp?n, la esposa de Ra?l Castro– el gobierno ha lanzado redadas policiales de jineteras –las m?s amplias en los a?os 1998 y 2002– la pol?tica predominante hacia la prostituci?n surgida del per?odo especial ha sido hacer la vista gorda. ?Por qu??

El turismo que el poder castrista acept? promover como mal menor y tabla de salvaci?n, tras la p?rdida de su “souteneur” sovi?tico, ha sido fundamentalmente uno de paquetes baratos y sistema todo incluido, una manera de abrirse espacio en medio del experimentado y lujoso mercado del resto del Caribe.

Los vacacionistas que compran estos paquetes suelen ser de clase baja o media baja, y van con la intenci?n de gastar lo menos posible. Tolerar el jineterismo –recordemos que Fidel Castro no las conden?, sino que las llam? “las prostitutas m?s cultas del mundo”–? era una forma de obligar a los visitantes a dejar tambi?n en Cuba las pocas divisas que llevaban en el bolsillo.

La carne de ca??n para esta nueva “batalla de la revoluci?n” no escase?. Vea como se prostituy? la familia de Roy:

“Me puse a jinetear a los 20 a?os, est?bamos en periodo especial y cada d?a era m?s duro. El hambre apretaba mucho y todo el mundo estaba hasta los c… de comer arroz y frijoles, frijoles y arroz todo los santos d?as. Yo ten?a 20 a?os, mi hermano Raulito ten?a 17, y la Mu?eca (as? le dec?amos a mi hermana) acababa de llegar al mundo. El “puro” era m?dico (50 a?os) y mi mam? era maestra (37 a?os)”.

“Yo empec? a inventarme un trabajo con una camarita que me hab?a regalado un alem?n. Tomaba fotos a las jineteras para despu?s promocionarlas con los yumas. Cobraba dos “fulas” por cada foto, y en un mes me volv? el fot?grafo de las p… (as? me dec?an). Mi hermano revelaba las fotos y el negocio sali? bien”.

“Pero qu? va…, no alcanzaba y mi mam? tambi?n se puso a jinetear. Mi pap? se fue con su revoluci?n de m… en la cabeza. Yo me pele? duro con ?l (…). Creo que siempre me ha echado la culpa de que mi mam? estaba jineteando. Dec?a que yo hab?a llevado la perdici?n a la casa. En realidad, creo que dentro de ?l sab?a que lo que nos estaba matando eran la mismas ideas que ?l iba sosteniendo a toda costa”.

Luego de algunos a?os de persecuci?n, la “actividad” se ha “normalizado”:? no se oye hablar de batidas contra el jineterismo; la Primera Hija Mariela Castro afirma que ese es un trabajo como cualquier otro; y hace un par de a?os el semanario Primavera Digital report? –y lo apoy? con un facs?mil– que con el nuevo impulso al trabajo por cuenta propia las autoridades estaban expidiendo a las jineteras licencias de “acompa?ante al extranjero”, las que les eximir?an de ir presas, acusadas de acoso al turista.

Sin embargo, aunque la prostituci?n masculina renaci? en Cuba desde los 90 paralelamente a la femenina, nunca se oy? hablar de una recogida o encarcelamiento masivo de “prostitutos”, s?lo de casos individuales.

Juan Antonio Madrazo? –el coordinador del independiente Comit? Ciudadano por la Integraci?n Racial—escribi? hace unos d?as en Cubanet que la prostituci?n masculina es desde hace a?os una cruda e inc?moda realidad que el narcisista machismo revolucionario trata de ocultar.

​​En conversaci?n con martinoticias, Madrazo se?al? que desde principios del siglo XXI este comercio de cuerpos j?venes masculinos ha sido m?s visible en los circuitos tur?sticos de la isla, y ha tomado m?s fuerza que el de cuerpos femeninos. Entre otras razones –opina el colaborador de Cubanet– porque todo el mundo se aprovecha de ?l. Asegura que muchos polic?as reciben sobornos para mirar al otro lado, y que algunos act?an como verdaderos proxenetas de los j?venes prostitu?dos.

Destaca que los medios oficiales, que han abordado al menos t?midamente el problema de las jineteras, han pasado por alto hasta ahora su floreciente versi?n masculina. Y afirma que ?ste es uno de los negocios m?s rentables del mercado negro hoy por hoy, al punto de que parte de las ganancias se est? reinvirtiendo en una incipiente industria pornogr?fica hecha en Cuba.

Otro conocedor de la Cuba profunda, el periodista y blogger independiente Iv?n Garc?a, ubica a la mayor?a de quienes ejercen la prostituci?n masculina en la emergente clase media surgida tras el abandono oficial del igualitarismo.

Suelen tener educaci?n preuniversitaria o universitaria, muchos hablan ingl?s, o han aprendido italiano u otros idiomas. Son solventes: se pueden dar el lujo de comprar camarones, carne de res y licores de marcas famosas en las tiendas por divisas; de frecuentar buenas discotecas; de tener transporte propio, generalmente una moto; y de hospedarse un par de veces al a?o en polos tur?sticos como Varadero, no s?lo por placer, sino para conseguir clientes sin mucho sigilo.

Pero a cambio no s?lo venden sus cuerpos: tambi?n su dignidad, su autoestima, su estabilidad mental. Vea por ejemplo el testimonio que le dio a Madrazo un camag?eyano de 22 a?os, graduado en inform?tica, llamado Trist?n:

“Me es dif?cil acostarme con ancianos que huelen mal. Para nada es f?cil seducir a un extra?o, pero la necesidad me obliga. Para m?, los europeos son mejores clientes que los latinos, respetan a los hombres y no se ponen con eso de querer besarlo a uno y cogerle la mano en p?blico; hacen lo suyo y ya”.

El autor escribe que “muchos de estos chicos viven en barrios marginales de La Habana, que el turista que los contrata no ve, y para ellos la exagerada masculinidad es a la vez camisa de fuerza y coraza que les permite sobrevivir en ese medio. Muchachos viriles, musculosos, pero muy fr?giles simult?neamente”.

A?ade Trist?n:

“Nadie imagina las bajezas que los clientes pueden pedir, pero al menos esto me permite pagar deudas, y darme gustos que van desde enviarle dinero a mi madre, enferma de leucemia en Nuevitas, hasta comprarme un perfume, o invitar a una chica a comer o a bailar en una discoteca. Esto es muy duro para la autoestima, pero hay que vencer las dificultades que son muchas, hasta que pueda salir de esta asfixiante isla”.

Y es que el sue?o dorado de un jinetero var?n, como el de una hembra, es conseguir un novio o novia –para el caso da igual– que se enamore lo suficiente como para sacarle de Cuba.

Roy lo consigui?. En Mil?n, su suegra italiana le dice que? es “un ser in?til, sin un peso partido por la mitad, ni cultura, ni perspectivas”. Seg?n ella –dice Roy– los cubanos “sirven solamente ‘para el relajo y para formar la gozadera’”.

El joven de Centro Habana cree que vivir en el extranjero ha sido una gran experiencia, pero termina su testimonio as?:

“Yo s? que aqu? en Italia no puedo vivir, a veces me falta el aire, me siento mal. Necesito mi Cuba. Mi mujer no lo puede creer, solamente dice que me quiero ir porque no la quiero, y hace unos d?as que no para de llorar. Me da tremenda pena pero creo que si me quedo aqu? seria peor todav?a. Mejor que me vaya”.

http://www.martinoticias.com/content/article/17103.html

Tags: arroz, blogger, embargo, Fidel Castro, frijoles, transporte, turismo, turista, Venezuela

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