Transport in Cuba
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Cuatro horas de la casa al trabajo

Cuatro horas de la casa al trabajo

Despu?s de 1959, ha sido una asignatura suspensa de los Castro. En 53

a?os, por La Habana han circulado Leyland brit?nicos, Hino japoneses,

Pegaso espa?oles, Ikarus h?ngaros y las cubanas Gir?n, con motores

nipones o ib?ricos.

Tama?o del texto

Iv?n Garc?a / Especial para martinoticias.com

junio 07, 2012

?Desde hace cuatro a?os, pasada las 7 de la ma?ana, Evelio, obrero de la

construcci?n, acude a la concurrida parada de La Palma, en el municipio

habanero de Arroyo Naranjo, para tratar de abordar un atestado ?mnibus

de la ruta P-6.

El trayecto no debiera superar los 25 minutos, pero debido al ca?tico

servicio de transporte p?blico, la mayor parte de las ocasiones Evelio

demora una hora y media o dos en llegar a su trabajo.

Al regresar a casa, la misma odisea. Casi dos horas cazando fuera de

parada una 'guagua'. Este obrero ya olvid? el tiempo transcurrido desde

la ?ltima vez que viaj? en un ?mnibus con asientos vac?os, o con

suficiente espacio para ir c?modo de pie. Siempre es igual. Apretado

como si estuviese dentro de un pomo de conservas. Peleas por cualquier

incidente. Y con cien ojos, atento a los carteristas, que se aprovechan

del mal funcionamiento del transporte para sustraer billeteras.

Rosario, una joven alta y bien parecida, se ha visto obligada a formar

esc?ndalos may?sculos, debido a los roces lujuriosos de los depravados

sexuales dentro de las guaguas.

El servicio de ?mnibus urbanos de La Habana siempre ha vivido en una

crisis perenne. Ni siquiera en los buenos tiempos de Fidel Castro, en la

d?cada de 1980, cuando la extinta URSS instal? una tuber?a directa de

petr?leo y, conjuntamente con los pa?ses de Europa del Este agrupados en

el CAME, facilit? el ensamblaje de m?s 3 mil ?mnibus Ikarus, de

tecnolog?a h?ngara, en talleres de Guanajay, a 60 kil?metros de la capital.

Por esa ?poca, en la ciudad rodaban 2,500 buses. Exist?an m?s de 60

rutas. Y una flotilla de 1,500 taxis Chevrolet y Ford Falcon fabricados

en Argentina. Aun as?, el servicio de transporte no era eficiente.

Despu?s de 1959, ha sido una asignatura suspensa de los Castro. En 53

a?os, por La Habana han circulado Leyland brit?nicos, Hino japoneses,

Pegaso espa?oles, Ikarus h?ngaros y las cubanas Gir?n, con motores

nipones o ib?ricos.

Cuando en los 80, Fidel Castro, puntero en mano y delante de una maqueta

inmensa, se dedicaba a dirigir la guerra civil en Angola desde una

casona en Nuevo Vedado, dilapidando dinero y recursos, Cuba ped?a a

gritos un mejor funcionamiento del transporte urbano.

Por esa inveterada costumbre del barbudo guerrillero, de esbozar

proyectos demenciales o desmesurados, se contrat? el servicio de

especialistas de Corea del Norte, dedicados a estudiar la posibilidad de

construir una l?nea de metro en la capital. La inversi?n cay? en saco

roto. Y los habaneros siguieron sufriendo los avatares de trasladarse de

un sitio a otro de la ciudad.

Pero si en la d?cada de los 80 el transporte se pod?a calificar de

regular a malo, qu? decir con la llegada del 'per?odo especial', en

1990. La transportaci?n de pasajeros cay? en picada.

En esos a?os duros, no m?s de 60 ?mnibus circulaban por toda La Habana.

Se crearon siete rutas denominadas Metrobus, a todas luces dise?adas por

s?dicos ingenieros, a quienes se le ocurri? a un cami?n International,

facturado en Canad?, adaptarle un remolque chapucero y caluroso capaz de

cargar 340 personas, prensadas como una lata de spam.

La gente les puso "camellos". En el futuro, deber?a exponerse uno en el

patio de un museo recordatorio de la etapa aciaga de la vida cubana

despu?s de 1959.

En los "camellos" se ve?a de todo. Peleas dignas de una final de boxeo

ol?mpico. Personas que se hicieron amigos. Matrimonios concertados.

Mujeres que salieron pre?adas. Y planes para huir en una balsa hacia la

Florida.

En 2008, ya con el General Ra?l Castro en el puesto de mando, se decidi?

cambiar progresivamente los infernales "camellos" por ?mnibus

articulados fabricados en China, Rusia y Bielorrusia.

El proyecto parec?a sensato. Se dise?? un itinerario de 16 rutas

principales, con viajes de larga trayectoria, entre una hora y hora y

media de recorrido, que abarcaba los principales barrios, avenidas y

zonas de La Habana. Esta l?nea principal ser?a complementada por un

servicio de apoyo con ?mnibus que rodar?an por las v?as aleda?as. Como

todo en Cuba, qued? solo en buenas intenciones.

Si en 2010 las rutas P-6 y P-8 ten?an una frecuencia de 5 minutos, a d?a

de hoy circulan repletos cada 25 minutos. De los casi 700 ?mnibus

disponibles en la ciudad, 245 est?n parados por falta de piezas de repuesto.

El zar de la econom?a Marino Murillo no prometi? mucho en cuanto a la

mejora del servicio de transporte urbano. Culp? a ciertos funcionarios

por no concertar un negocio satisfactorio de post venta de piezas y

herrajes. Y durante una reuni?n del monocorde parlamento nacional, el

a?o pasado, asegur? que por falta de financiamiento la situaci?n no iba

a cambiar de manera dr?stica.

Habr?a que esperar. Como siempre. Para 2012 se destinar?an algunos

millones de d?lares en la adquisici?n de piezas y en 100 ?mnibus, que

circular?an por las ciudades de Santiago de Cuba y La Habana.

Pero a?n las compras no se han hecho efectivas. Evidentemente, Marino

Murillo no sabe lo que es estar hora y media intentando abordar una

guagua. Mientras ?l viaja en un auto chino con cristales nevados, el

obrero de la construcci?n Evelio, pierde casi cuatro horas diarias para

ir de su casa al trabajo. Y viceversa.

http://www.martinoticias.com/content/cuba-transporte-crisis-publico/11786.html Tags: China, Fidel Castro, guagua, transporte

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