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Pequeños capitalistas de Cuba abren sus puertas

Peque?os capitalistas de Cuba abren sus puertas

Reuters

Jueves, 10 de Mayo de 2012 – 22:26 h.

Cuando Ojacy Curbello y su esposo abrieron un restaurante en su casa de

La Habana a fines de diciembre, no lleg? ni un solo cliente.

Fue un debut decepcionante para Bollywood, el primer restaurante de

comida india en la capital cubana, y Curbello tem?a que su sue?o de

sacar provecho de las reformas econ?micas impulsadas por el Gobierno

comunista se derrumbara.

Pero se corri? la voz, los clientes comenzaron a llegar y en poco tiempo

el lugar estaba lleno. Desde entonces, muchas noches debieron rechazar

gente o atender comensales en la mesa familiar, y terminaron contratando

a m?s personas.

Ahora planean aumentar la capacidad de su local a 22 lugares y est?n

ampliando su casa construida en la d?cada de 1950 para agregar mesas y

un bar en donde tienen su dormitorio.

"Es incre?ble lo r?pido que ha despegado", dijo una sorprendida Curbello

sentada junto a su marido Cedric Fern?ndez, un londinense de ascendencia

ceilandesa, en una sala decorada con grabados de la India.

La historia de Bollywood muestra c?mo la vida est? cambiando lentamente

en Cuba desde que el presidente Ra?l Castro puso en marcha una serie de

limitadas reformas econ?micas en el 2010.

Luego de que su hermano mayor Fidel renunciara a la presidencia hace

cuatro a?os por motivos de salud, Ra?l comenz? a fomentar en Cuba la

autogesti?n privada.

Tambi?n introdujo cambios en sectores reservados previamente al Estado o

que operaban ilegalmente en el vasto mercado negro.

Ra?l Castro ha dado a los cubanos el derecho, con algunas restricciones,

a comprar y vender casas y autos por primera vez desde la revoluci?n de

1959.

Quienes aspiran a ser agricultores pueden arrendar la tierra al

Gobierno. A los peque?os emprendedores se les permite hacer contratos

con empresas estatales y gobiernos locales.

Como resultado, cada vez m?s cubanos est?n iniciando sus propios

negocios mientras el Gobierno, ?vido de dinero, recorta el gasto p?blico

y aumenta los impuestos.

Los trabajadores privados, conocidos en la isla caribe?a como

"cuentapropistas", venden alimentos, ofrecen servicios y variados bienes

en sus hogares o en mesas ubicadas en las aceras.

Adem?s, est?n abriendo nuevos restaurantes y los pregones de los

vendedores ambulantes, algo muy com?n antes de la revoluci?n, vuelven a

sonar en los barrios.

Cifras oficiales indican que ya hay m?s de 371.000 cuentapropistas,

frente a los 157.000 que exist?an antes de que Castro diera luz verde a

la iniciativa privada en septiembre del 2010.

El ministro de Econom?a, Adel Yzquierdo Rodr?guez, asegur? que este a?o

se crear?n hasta 240.000 nuevos puestos de trabajo no estatales.

Y habr? m?s cambios.

Esteban Lazo Hern?ndez, un destacado funcionario del Partido Comunista,

dijo en abril que en los pr?ximos cinco a?os cerca del 50 por ciento de

la actividad econ?mica de la isla pasar? al sector "no estatal", frente

al 5 por ciento actual.

Este proceso, sin embargo, no es una transici?n al capitalismo y la

reforma pol?tica no forma parte del plan gubernamental.

Su objetivo es mantener al Partido Comunista en el poder al estimular un

sector privado m?s grande y una burocracia estatal m?s peque?a y eficiente.

Cuba dice que est? desarrollando su propio modelo, como lo hizo China

hace 30 a?os, aunque a una escala mucho m?s modesta.

?Funcionar? este plan? Esa es una de las grandes inc?gnitas sobre Cuba.

Entrevistas con una amplia gama de cuentapropistas mostraron una mezcla

de ?xitos y fracasos. La mayor?a dijo que le est? yendo lo

suficientemente bien como para mantenerse, pero sin grandes mejor?as en

sus vidas. Pocos dijeron tener un gran ?xito y otros ya han dejado el

negocio o est?n pensando en hacerlo.

Alrededor del 25 por ciento de los nuevos emprendimientos han fracasado,

seg?n c?lculos de economistas locales.

Cuba necesita que el sector privado prospere porque en el futuro el

Estado dejar? de ofrecer lo que esencialmente ha sido un trabajo seguro.

El Estado emplea cerca del 85 por ciento de los 5,2 millones de

trabajadores. El plan propone recortar un mill?n de puestos para el

2015, con la esperanza de que muchos de los despedidos pasen al sector

privado.

CONSERVAR EL PODER

Algunos observadores, sin embargo, creen que Castro est? abriendo una

caja de Pandora con sus reformas.

Apuntan a que permitir una especie de capitalismo de peque?a escala

puede despertar el deseo de la gente a tener m?s y eso quiz?s represente

una amenaza para el futuro del comunismo en la isla.

Otros sostienen que si los cubanos consiguen ser menos dependientes del

Gobierno, ser?an m?s reticentes al control social y pol?tico.

Es por esa raz?n que Castro est? procediendo con cautela, seg?n Marifeli

P?rez-Stable, una cubano estadounidense que es profesora de sociolog?a

en la Universidad Internacional de Florida, en Miami.

"Ra?l va poco a poco porque sabe lo que le espera", dijo. "Est?n siendo

conservadores porque quieren conservar el poder", agreg?.

En general, los cubanos expresan satisfacci?n por el cambio. A algunos

les gusta la idea de poder trabajar por su cuenta, con la oportunidad de

ganar m?s que lo que le proporcionan los bajos salarios que paga el

Estado. El sueldo promedio cubano subi? ligeramente en el 2011 al

equivalente de 19 d?lares al mes.

Aunque la mayor?a dice que el cambio es necesario, tambi?n est?

preocupada de que una dosis alta de capitalismo le haga perder la

cobertura que recibe a trav?s de la seguridad social.

El Gobierno cubano garantiza a todos la vivienda a muy bajo costo o

gratis, entrega una canasta b?sica de alimentos mensual fuertemente

subsidiada y ofrece servicios de salud y educaci?n gratuitos.

Cuba, que nacionaliz? todos los negocios en los a?os posteriores a la

revoluci?n, abri? ligeramente las puertas a la empresa privada en la

d?cada de 1990, cuando el colapso de su benefactor la Uni?n Sovi?tica

provoc? una grave crisis econ?mica.

Cuando ese momento sombr?o, conocido en Cuba como el "per?odo especial",

comenz? a ceder, el Gobierno puso freno a la iniciativa privada que

hab?a surgido y us? costosas regulaciones que llevaron a que muchos

cuentapropistas dejaran el negocio.

Esta vez, los l?deres del Gobierno han asegurado que las reformas no

tienen car?cter temporal.

"No estamos poniendo parches ni improvisando, si no buscando soluciones

definitivas a viejos problemas", dijo el vicepresidente cubano, Jos?

Ram?n Machado Ventura, de 81 a?os, en un discurso en la central

provincia de Ciego de Avila en julio pasado.

Para Philip Peters, un experto sobre Cuba del Lexington Institute en

Virginia, Estados Unidos, "es m?s profundo, su alcance es mucho mayor y

el objetivo m?s ambicioso".

"En la d?cada de 1990 la meta era hacer algunos ajustes al modelo para

salir a flote (….) Esta vez se est?n haciendo cambios en el modelo",

agreg?.

Los nuevos emprendedores de Cuba enfrentan retos comunes al resto de sus

pares en todo el mundo y tambi?n desaf?os propios de un pa?s donde la

iniciativa privada fue prohibida durante medio siglo. A muchos les falta

capital y experiencia y sus clientes tienen un limitado poder adquisitivo.

Un viceministro cubano del Trabajo dijo recientemente que los

emprendedores est?n fuertemente concentrados en la elaboraci?n y venta

de alimentos, transporte de carga y pasajeros y otros trabajan como

empleados contratados.

Dos tercios de ellos no ten?an empleo cuando empezaron sus negocios,

seg?n datos oficiales. Un informe de la televisi?n estatal indic? que el

16 por ciento son jubilados.

Oscar Oquendo, ex empleado estatal agr?cola, tiene 78 a?os. Es un hombre

alto, de pelo canoso y rostro marchito, que vende pasteles elaborados en

su casa mientras camina por una c?ntrica calle de La Habana.

Como muchos de su generaci?n dice ser fiel a los hermanos Castro y al

comunismo, pero necesita dinero para completar su pensi?n mensual

equivalente a unos 10 d?lares.

Oquendo vende sus pasteles por un peso cubano o 4 centavos de d?lar cada

uno. Sin mediar palabra, saca uno de su bolsa, se lo muestra a un

sorprendido cliente potencial, le mira a los ojos y espera una respuesta.

Y su m?todo funciona. Dijo que est? ganando 33 d?lares al mes.

"Estoy muy feliz con esto. Me ayuda a m? y ayudo a mi pa?s", dijo

Oquendo mientras se preparaba para enfrentar a otro transe?nte.

INSEGURIDAD Y LARGAS HORAS

El ?xito ha sido m?s esquivo para Rafael Barrios, quien vende art?culos

de plomer?a en un punto de la Avenida de 10 de Octubre, donde el polvo

se arremolina sobre edificios centenarios.

A sus 42 a?os se pregunta si deber?a haber dejado su puesto en un

almac?n estatal. Lo est?n agotando las largas horas que dedica a ganar

un poco m?s de dinero y la inseguridad que le genera su trabajo actual.

"Al menos all? no ten?a que trabajar muy duro y me pagaban todos los

meses", se quej? detr?s de su mesa de venta situada entre construcciones

abandonadas.

Pero con el Gobierno recortando plazas, su caso no tiene retorno y m?s

bien est? buscando nuevos lugares para su negocio.

Arle Toro P?rez, un vendedor ambulante de objetos de cuero, de 58 a?os,

enfrent? el mismo dilema de Barrios.

A Toro le costaba vender sus cinturones, carteras, llaveros y billeteras

mientras esperaba a clientes sentado en una silla plegable.

Aunque ganaba alrededor de tres veces m?s que los 13 d?lares que cobraba

al mes en un empleo estatal al que renunci?, dijo que sus ingresos le

alcanzaban apenas para sobrevivir. Los impuestos son altos y el negocio

m?s lento de lo que esperaba. Algunos d?as no vend?a nada, afirm?.

Luego se mud? a un sitio frente al hotel Habana Libre, que abri? en 1958

como el Havana Hilton, y le fue mejor. Hubo m?s turistas y m?s ventas.

Hoy en d?a tiene un inventario mucho m?s grande y sonr?e.

"Algunos d?as estoy haciendo el doble del dinero que hac?a en el otro

lugar. Puedo cuidar mejor de mi familia", dijo.

Algunos de los nuevos empresarios est?n aprovechando los l?mites

establecidos por el Gobierno y les va bien.

Alex, que habl? con la condici?n de que su apellido no fuera usado, era

un arquitecto antes de descubrir la rentabilidad de la "pirater?a".

Actualmente vende discos de DVD copiados en una deslucida tienda que

improvis? en el centro de La Habana.

Se mueve entre la gente que examina su selecci?n de pel?culas, entre las

que destacan los ?ltimos estrenos de Hollywood. Uno de sus clientes

observ? la copia de "Killer Elite", protagonizada por Robert De Niro y

Clive Owen, y luego la devolvi?.

Tiene su negocio desde hace a?os, pero antes de las reformas la tienda

era ilegal, aunque no las violaciones de derechos de autor. En Cuba, las

leyes de derechos de autor son ignoradas y se exhiben pel?culas piratas

en cines y en la televisi?n estatal.

Ahora, Alex se est? diversificando, expandiendo, y para los est?ndares

cubanos est? haciendo una buena suma de dinero, cerca de 80 d?lares por d?a.

"Tengo otros dos puntos de ventas como este y con el dinero que estoy

acumulando quiero empezar un negocio de alimentos", dijo. "Tengo una

casa grande con cuatro dormitorios y dos autos", agreg?.

APROVECHANDO EL TURISMO

Gran parte de la iniciativa empresarial privada est? dirigida a la

lucrativa industria del turismo. En la ciudad colonial de Trinidad, 285

kil?metros al sureste de La Habana, la pareja que forman Osmary y

Alberto abri? un negocio por necesidad.

A finales del 2010, poco despu?s de que Ra?l Castro anunciara la

apertura a los permisos para desarrollar negocios por cuenta propia, el

restaurante donde trabajaba Alberto cerr?. Entonces, pintaron su casa de

un luminoso color naranja y la convirtieron en un hogar para hu?spedes

en el que alquilan habitaciones a turistas.

Uno de sus primeros clientes elogi? el lugar en el sitio de internet

dedicado a viajeros TripAdvisor.com, y desde entonces siempre ha estado

repleto. La pareja comenz? con dos habitaciones, se ampli? a cuatro y

ahora quiere a?adir otro cuarto y tal vez una piscina. Adem?s, un chef

cocina para los hu?spedes.

"Estamos m?s c?modos", dijo Alberto, quien no quiso divulgar cifras.

Elogi? las reformas por dar a los cubanos la oportunidad de vivir mejor.

"La gente tiene muchas ideas", agreg?.

Los negocios nuevos m?s extendidos son los restaurantes o "paladares",

como se conocen en Cuba, cuya cantidad aument? en el ?ltimo a?o. El uso

del t?rmino "paladar" surgi? tras la transmisi?n a?os atr?s de una

popular telenovela brasile?a cuya protagonista abri? una cadena de

restaurantes con ese nombre.

Expatriados y visitantes sol?an quejarse de la poca cantidad de lugares

para comer que exist?an en La Habana. Ahora tienen cada vez m?s opciones.

Una b?squeda en internet mostr? una lista de 93 paladares en los

distritos de La Habana que han sido visitados por residentes extranjeros

y muchos turistas. Algunos de ellos surgieron en la d?cada de 1990, pero

los ?ltimos han abierto tan r?pido que todav?a no est?n registrados.

La provincia oriental de Santiago de Cuba contaba con cuatro locales de

este tipo antes de las reformas. Ahora hay 104.

En el mismo per?odo, el n?mero total de trabajadores por cuenta propia

en la provincia pas? de 8.000 a 25.800.

Muchos de los nuevos paladares son de alto nivel y llevan nombres

elegantes como Le Chansonnier, El Parten?n y El Caf? Laurent. Por lo

general est?n en casas bien restauradas, con una decoraci?n de lujo y

sus precios son altos.

Platos como "filet mignon" con salsa de pimienta, langosta a la

parrilla, pato asado y pescado con vino blanco han reemplazado a las

t?picas comidas cubanas a base de arroz, frijoles y carne de cerdo.

Algunos propietarios de negocios se quejan de que no han cumplido con

sus expectativas y de que los impuestos son altos.

Los emprendedores deben pagar el 10 por ciento de impuesto sobre las

ventas cada mes, un abono mensual que var?a seg?n la profesi?n y un

gravamen sobre la renta anual que tambi?n cambia, pero es de un 50 por

ciento para los paladares.

El Gobierno dice que mantiene los impuestos altos porque necesita el

dinero y no quiere que sus reformas provoquen diferencias de clases, con

algunas personas acumulando grandes riquezas.

VENTAS INMOBILIARIAS AL ALZA

Pero el mercado inmobiliario, autorizado por el Gobierno podr?a ser una

fuente importante de capital para los cubanos, con el potencial para

aumentar los niveles de vida e inyectar dinero en la econom?a.

Cuba cuenta con miles de millones de d?lares en bienes ra?ces que

podr?an convertirse en activos l?quidos, y los precios ya est?n subiendo.

"Es elevada la cifra de propietarios de viviendas en Cuba, alrededor del

85 y 90 por ciento", dijo Antonio Zamora, un abogado

cubano-estadounidense que viaja a la isla con frecuencia y conoce las

leyes de inversi?n.

A los cubanos que se quedaron, la revoluci?n les permiti? mantener sus

casas. Con los a?os, a trav?s de las leyes destinadas a acabar con el

mercado de bienes ra?ces con fines de lucro, los inquilinos pudieron

quedarse con sus propiedades.

La venta de casas fue prohibida y s?lo se permitieron las llamadas

"permutas".

"Estas reformas est?n dando poder a los cubanos propietarios de

viviendas que ven subir el valor de sus casas", agreg? Zamora.

El inter?s en comprar y vender viviendas es muy elevado. Una revisi?n

reciente mostr? 11.025 anuncios en el sitio revolico.com, un mercado de

internet para cubanos, con precios que van desde unos pocos miles de

d?lares para peque?os apartamentos hasta varios cientos de miles por

casas espaciosas construidas antes de la revoluci?n.

En el Paseo del Prado, una c?ntrica avenida en La Habana, agentes

informales dicen que la venta de las propiedades m?s baratas en los

mejores barrios ha sido tan r?pida que las ofertas se est?n agotando.

El Gobierno cubano ha dicho que tiene un d?ficit de 600.000 viviendas y

la mayor?a de los extranjeros est?n excluidos de la compra de

propiedades en la isla.

Jos? Le?n, un obrero estatal jubilado, dijo que rechaz? la oferta de un

europeo que le ofreci? 100.000 d?lares por su apartamento de la d?cada

de 1950 de tres dormitorios en el exclusivo barrio de Miramar, en La

Habana. Le?n no quiso pagar la cuota del 10 por ciento por comisi?n a

los agentes y cree que los precios subir?n.

Muchos consideran que si bien mantener a flote el comunismo es la meta

del Gobierno de Ra?l Castro, sus reformas no van lo suficientemente

lejos como para conseguir hacer una gran diferencia en sus vidas.

Otros piensan que lo har?, pero poco a poco. Castro ha dado un plazo de

cinco a?os para implementar su plan a fin de evitar cometer errores.

Los esc?pticos critican que el Gobierno todav?a decide cu?ntos hogares

puede tener la gente y cu?ntas sillas en sus restaurantes. Se han

establecido 181 trabajos en los que se permite la autogesti?n, pero

todos deben estar autorizados para ejercerlos.

Alex, el vendedor de discos piratas, sin embargo, argumenta que los

cambios han colocado a Cuba en un camino sin retorno.

"Hace tres a?os ni siquiera se pod?a pensar en tener tel?fonos

celulares, ahora tenemos tel?fonos celulares. Durante a?os no pudimos

vender las casas, ahora podemos vender casas. Desde hace a?os no hemos

podido comprar un auto, ahora podemos comprar un auto", coment?.

"Y ahora podemos tener un negocio. Son peque?os, son microempresas, pero

es tuyo y depende de tu capacidad, tu esfuerzo, tu tenacidad", agreg?.

http://www.invertia.com/noticias/articulo-final.asp?idNoticia=2695814 Tags: arroz, China, comida, embargo, Estados Unidos, frijoles, hotel, ilegal, internet, paladar, presidente, restaurante, salud, transporte, turismo, universidad, vivienda

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