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Qué puede el fuego contra un pueblo tan frío?

Opini?n

?Qu? puede el fuego contra un pueblo tan fr?o?
Orlando Luis Pardo Lazo
La Habana 10-12-2011 – 6:53 pm.

La flotilla "Luces de la Libertad" vista desde La Habana.

Fuegos artificiales vistos desde La Habana. (BORINGHOMEUTOPICS)

Un Malec?n sin putas es un espect?culo dantesco, fun?reo, glacial. El
caos y la corrupci?n, en la fase terminal de los totalitarismos
calenturientos, es vida. Nuestra ansiedad de libertad inminente,
contrario a lo que despotrican los infantilismos de izquierda, reside
precisamente en la burocracia aburrida, en la represi?n por rutina, en
la esclerosis ?tica, en la catatonia de las instituciones, en la anomia
ancestral.

Recorr?, como un zombi salido de la ficci?n f?lmica, la tardenoche
invernal de este viernes 9 de diciembre de una Habana inmersa en su peor
Festival Latinoamericano del ?ltimo siglo de cinemat?grafo. El Malec?n,
desde La Punta hasta La Puntilla, era una cinta de m?rmol muerto,
celuloide fatuo. Ning?n travesti me ofreci? un chupi-chupi en moneda
local, como es ya costumbre (?por qu? nunca acepto: por arrogancia o por
psico-frigidez?). Ning?n extranjero intent? averiguar mi nacionalidad
solidaria con el sistema (no s? por qu? insisten en descubanizarme
todav?a m?s). Los polic?as con perros mojados no repararon con su
descort?s despotismo en m?, que avanzaba bajo la llovizna como perdido
en un laberinto lineal. Solo los subnormales me segu?an con su mirada
animal. Y hab?a miles, ra?dos al punto de la rabia. Miles de retrasados
mentales masticando cajitas de cart?n y emborrach?ndose sin pagar un
quilo gracias a una resoluci?n estatal: dentro de la Brigada de
Respuesta R?pida, todo; fuera de la Brigada de Respuesta R?pida, nada.

Fui el ?ltimo testigo de la Revoluci?n. Fui libre. Fui inmortal. Como si
la capacidad de articular lenguaje e im?genes, toda vez desaparecido el
L?der M?ximo de la escena narrativa cubana, residiera ahora ?nicamente
en m?. Y justo eso hice. Narr?.

Cuando entend? que uno de esos criminales del post-proletariado iba a
ser mi asesino tan pronto como yo sacara una c?mara o me pusiera a
gritar "Libertad" o acaso simplemente "Luz", me encaram? sin pensarlo en
un edificio al azar: uno de esos rascacielos enanos, rezagos de un
capitalismito incapaz de contener al comunismo cuando le toc? su turno.
Hoy es otra ?poca. Hoy el comunismo es el lobo del comunismo, su
victimario peor, su venganza inmanente.

Desde mi acaso media cuadra de altura, la noche cubana me trag?. Hac?a
un silencio socialipsista. Un fr?o medular, ostensiblemente osificado,
inmemorial. La garganta escoriada. Enfisema en mi pecho. El tel?fono
celular secuestrado por la propia compa??a que me lo rent?. Los amigos
presos en sus casas, c?rceles por cuenta propia de la polic?a pol?tica
(por el momento, sin licencia constitucional). La llovizna repiqueteando
en mi cara y borrando toda traza del horizonte. No hab?a mar. No hab?a
m?s all?. Menos a?n hab?a Miami. El malec?n desde arriba era solo un
mapa de mentiritas, un paletazo de pintor principiante, un pared?n.
Contra esa ristra real?sima de preparen-apunten-fuego alc? la vista al
infinito sin luna, e imagin? entonces esferas ingr?vidas de fuegos
artificiales, una invasi?n alien?gena, desencuentro cercano de mil
novecientas cincuentinovena especie.

Bolas de luz. Espacio-cielo en cuarta dimensi?n, geometr?a no euclidiana
post-tercermundista. Bocanadas de esquirlas doradas y co?gulos de rojo
rub?. Linfa y sangre. L?quido seminal y flujos hem?ticos. Voladores sin
peso. Visualidad conocida ?nicamente en nuestros televisores de un
Hollywood pirateado satelitalmente, nunca a ras de la calle cubana, y
mucho menos de la hipo-cin?tica cinematograf?a nacional. Carpa de nubes,
Circo Cuba: pa?s sin ilusiones, siempre atorado por la falta de
presupuesto, sin espacios legales para el despilfarro de lo ef?mero. Y
la democracia es m?s o menos eso: un votar la patria por la ventana.

Hice fotos de la Flotilla de la Libertad (puntos punzantes como boyas al
borde del planeta). Habl? con canales desconocidos de la televisi?n del
futuro. Am?rica Me Ve. Llor? por gusto, por nada, por el amor que no
est? y el que pronto no estar?, por mi cumplea?os incontable a ras de la
medianoche, por los semicien a?os de soledad que balcanizaron a la
naci?n cubana (esa pesadilla perenne), por ti (jam?s sabremos qui?nes
fuimos), tan intangible y tan a la mano de mi prosa pirot?cnica supongo
que en son de paz, por la madrugada mediocre y excepcional.

Cuando descend? del edificio usurpado como paparazi, la ciudad hab?a
implosionado sin avisarme (tambi?n ocurre as? en el filme Juan de los
Muertos del director Alejandro Brugu?s). El cielo reflejado en las
alcantarillas. La luna s?bitamente llena en el cenit. Un rid?culo
concierto de X en la Avenida de los Presidentes intentaba entusiasmar a
los emos haban?micos con el estribillo de Revolution, Re-evolution…
Los buses del transporte p?blico parec?an trenes rigurosamente vigilados
al matadero. El alumbrado p?blico parpadeaba. Patrullas apartadas. El
oleaje volv?a a irrumpir sobre el dienteperro y anegaba de salitre el
asfalto. Escenario de Palacio de Invierno a punto de ser privatizado. La
Secci?n de Intereses de los Estados Unidos era el hangar histri?nico de
un mito que ilumina y mata con avatares en 3-D. El ej?rcito de
subnormales luc?a diezmado. Sent? indecible l?stima y conmiseraci?n. Las
fieras fieles ten?an hambre otra vez y pod?an verse ahora entre las
mesitas pl?sticas y las guaguas de recogida oficial a sus hogares (ese
otro biopics de horror).

Esta visi?n minimal de la debacle antropof?gica de mi pa?s, este
Apocubalipsis del odio como ?ltimo resorte contra el tedio existencial,
esta inelegancia tan chusma y sin embargo para m? tan entra?able (sin
esa barbarie, yo ser?a nada y me hubiera suicidado saltando al comp?s de
los hongos de fuegos artificiales) me hizo entender en el alma que la
esperanza es aqu? una enfermedad end?mica. Y fui hu?rfano por fin. Y por
fin fui feliz.

http://www.ddcuba.com/opinion/8525-que-puede-el-fuego-contra-un-pueblo-tan-frio Tags: celular, embargo, Estados Unidos, libertad, transporte

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