Transport in Cuba
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Un caro boleto hacia la ineficacia

Un caro boleto hacia la ineficacia

En los ómnibus interprovinciales cubanos los precios de los pasajes van
desde 15 pesos entre las provincias cercanas hasta aproximadamente 200
pesos entre las ciudades orientales y occidentales.

Lizandra Díaz Blanco 10 de noviembre de 2011

Si dijera que el medio de transporte en que viajaba de Sancti Spíritus a
La Habana, paró en Jagüey durante 30 minutos para que un grupo de 7
hombres cargaran 18 sacos de naranjas, nadie podría pensar que se
trataba de un ómnibus Yutong de la empresa estatal Astro.

De nada valieron las protestas de pasajeros que habían salido 16 horas
atrás de las provincias orientales. Con la parsimonia de quienes
acostumbran a desoír a sus clientes, los choferes detuvieron nuevamente
el ómnibus a la entrada de La Habana para descargar durante otra media
hora “la mercancía”.

Lo más chocante no fueron los equipajes maltratados o la demora, sino la
actitud desenfadada y temeraria de quienes quebraban la ley ante una
treintena de pasajeros.

Irregularidades como esta viven cada día los cubanos en su tránsito de
una ciudad a otra mediante las terminales interprovinciales.

Los precios de los pasajes van desde 15 pesos entre las provincias
cercanas hasta aproximadamente 200 pesos entre las ciudades orientales y
occidentales.

“Pero eso es hipotético, pues para obtener ese precio usted por lo menos
desde 15 días antes debe hacer una reservación, luego de una cola
bastante grande. De lo contrario si usted quiere montarse inmediatamente
en el ómnibus desde Holguín hasta La Habana son como 10 dólares por
encima,” aclara el holguinero Luis Felipe Rojas.

El primer paso para asegurar pasaje sin reservación previa es anotarse
en la lista de espera, pero como todo no se puede dejar a la suerte, “el
empujoncito” hasta uno de los primeros lugares en la lista, lo puede dar
el anotador de la taquilla, el cajero, e incluso un guardia de seguridad
de la terminal. Cuando “resolverte” el pasaje es imposible para ellos,
la última palabra la tiene el chofer.

Rojas, quien acostumbra a viajar frecuentemente a la capital, cuenta que
las personas que no disponen de dinero para esa clase de rejuegos
ilegales deben “hacer una cola de varios días en lista de espera, porque
como las personas han reservado ya, sobran muy pocos asientos. Para
ellos es tortuoso dormir dos y tres noches en la terminal.”

“A veces dependiendo del tiempo, por ejemplo a fines y a principios de
año, los días de las madres, a inicios y a finales de las vacaciones
escolares, el precio sube a 20 o 25 dólares por encima del precio real,”
explica Rojas.

Ana Margarita Perdigón, residente en una comunidad rural de Sancti
Spíritus, explica que una de las estrategias de estos trabajadores
corruptos es negar la existencia de capacidades lo mismo de ida que de
regreso, para presionar al necesitado. Pero “cuando usted ofrece dinero
sí hay posibilidad.”

“Entre ellos, puedo nombrar a Omar Pérez de Cuellar, director de la
terminal de ómnibus de Sancti Spíritus, quien se dedica a vender a 5 y
10 CUC estos pasajes, aprovechándose de la necesidad y el
congestionamiento en estas etapas,” apunta Perdigón.

La situación empeora cuando se trata de salir de la capital. Para
probarlo Perdigón hace la historia de una anciana que conoció días atrás
en uno de sus viajes: “De una guagua donde deben de montar 42 personas
los que montamos fuimos de 10 a 12, quiere decir que hay un alto por
ciento de asientos vacíos, sin embargo cuando uno pide (un pasaje) en la
terminal te dice que ya no hay capacidad.”

Pero estas cifras, no garantizan confort ni eficiencia. Las paradas
regulares en cada terminal de ómnibus y el tope de velocidad
establecido, justifican las demoras, mientras se suceden interrupciones
para comprar leche y viandas o facilitar algún negocio al pasajero que
ha pagado “el favor”.

“Cualquier persona que le paga y se lo pida – insiste el holguinero – el
chofer lo hace, pero siempre está en detrimento del cliente que llega a
su destino prácticamente molido por las penurias del viaje.”

Las condiciones técnicas de estas guaguas han perdido el lustre inicial:
los equipos de audio y video no funcionan, los baños están clausurados
pues el tratamiento de los desechos no se resuelve, los pasajeros
indisciplinados han destruido la tapicería y los desechos de comida
entre las rendijas de los asientos provocan mal olor; por no hablar de
la estrechez entre los asientos y las hileras finales que no pueden
reclinarse y son valorados en el mismo precio.

A tal punto llega la inconformidad ciudadana con este medio de
transporte interprovincial que en un artículo del diario oficial
Trabajadores, en agosto pasado, se cuestiona: “¿Por qué estamos pagando?
¿No es acaso una irreverencia abonar un valor por un producto o
servicio depreciado, que ha perdido esa calidad tangible que nos llega
en primera instancia por las condiciones técnicas?”

http://www.martinoticias.com/noticias/Sugerencia-de-Titulo-133639598.html

Tags: comida, embargo, guagua, transporte

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