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EL POLLO

EL POLLO
21-08-2010.
Dania Virgen García
Periodista Independiente

(www.miscelaneasdecuba.net).- Me contaba hace unos días Máximo Omar Ruiz
Matoses, un ex teniente coronel e ingeniero del MINIL, la anécdota que
recuerda con más lujo de detalles de sus vivencias en la prisión.

Ruiz Matoses tuvo que cumplir una injusta condena de 20 años. Pasó más
de cuatro años en el Área Especial de la Prisión de Guanajay, donde
también estuvieron los integrantes de la Causa 1 y 2 del 1989, por la
que cuatro militares, entre ellos el general Arnaldo Ochoa, fueron
fusilados.

En las pocas visitas que recibía, su familia pasaba muchos apuros para
poderle llevar comida a la cárcel en aquellos años del Periodo Especial
(1990-1995), donde no había dinero, alimentos, ni transporte.

Una vez, cuando llegó su esposa a la prisión, le dijo entre sollozos que
se le había quedado olvidado en la casa un pollo asado exquisito que le
había cocinado.

El pollo era una de las pocas proteínas que podía comer el sancionado
militar ya que en aquel entonces, al igual que ahora, la asignación de
la comida era muy limitada para los reclusos.

Su suegra, al ver que se había quedado el pollo, salió a la carrera para
la terminal del Lido, en Marianao, pidiéndole al Señor llegar rápido ya
que las visitas eran de dos horas y el viaje de Marianao a Guanajay era
largo.

Cuando llegó a la terminal de ómnibus, la guagua estaba abarrotada de
pasajeros. La anciana le gritó al chofer: "Por favor, tengo un yerno
preso en Guanajay, déjame montar, que se le quedó el pollo a mi hija y
es lo único que él tiene para alimentarse hasta la próxima visita."

El chofer se sensibilizó y le dijo: "Suba, señora, que la voy a llevar y
su yerno se comerá ese pollo".

Mirtha, la suegra ya fallecida, subió a la guagua y varios de los
pasajeros se levantaron para darle el asiento. La guagua parecía volar
por la carretera. Mirtha llegó a tiempo la prisión, muy contenta por
haber podido llevar el pollo a su yerno.

Me cuenta Matoses que aquel gesto le partió el corazón. Nunca ha
olvidado ese día. Se comió el pollo asado con un gusto tremendo. Fue el
pollo más suculento y que con más deseo se ha comido en su vida.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=29482

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