Transport in Cuba
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El necesario margen

El necesario margen

El gobierno cubano está llevando a cabo un lento proceso de cambio hacia
el consumismo para evitar una transición política
José Iglesias Fernández | La Habana (Cuba), lector corresponsal |
14/02/2010 | Actualizada a las 15:00h

El lento proceso de cambio realizado por Raúl Castro parecía estar muy
bien estudiado y en Cuba lo han asimilado y vivido sin sobresaltos. Poco
a poco algunas cosas han empezado a cambiar, anunciadas a bombo y
platillo por el gobierno.

Dichos cambios, vienen dados a que ya muchas personas ya no cuestionan
exclusivamente, y este es otro cambio si muy importante en la isla, al
embargo norteamericano sobre la isla, asfixiándola de una manera
terrible, sino también a los propios errores en el pasado y a la mala
gestión del gobierno en el presente, unidos también a los comentarios
sobre los dirigentes corruptos que en vez de gestionar como de ellos se
esperaba, solamente han aprovechado su situación de poder y han
traicionado a la revolución que tanto les ha dado en el pasado
(igualdad, justicia, educación o salud).

Los problemas más graves atacan al campo, y por ello inició una reforma
agraria donde se pretende una descentralización de la gestión estatal y
en la cesión de tierras. Otro de los graves problemas son las
infraestructuras del transporte, el cual, sigue siendo un auténtico
calvario (en las provincias del Oriente del país es realmente dramático,
el transporte es prácticamente inexistente, uno puede tardar tres o
cuatro días y sus noches respectivas en realizar un viaje de 120
kilómetros y llegar a sus pueblos, o para llegar a algunos núcleos
rurales desde algún pueblo cercano, pueden tardar uno o dos días).

Dichos cambios han sido, llamémosle, profundos en ciertos aspectos,
necesarios para la supervivencia de la revolución. Pero estos cambios
necesitan tiempo, y la eliminación de prohibiciones da margen. La
pregunta es si ese margen será suficiente. Las restricciones impuestas
desde principios de los años noventa con argumentos al cual más obsoleto
hoy en día, Raúl empezó a cumplir sus promesas, el DVD y otros
electrodomésticos prohibidos hasta la fecha como el ordenador, o el
microondas llegaron el permiso para comprar y dar de alta un teléfono
móvil y el levantamiento del clamoroso veto interno al disfrute de los
hoteles y otros servicios turísticos como el alquiler de automóviles.
Todo ello, a unos precios elevados para cualquiera y carísimos e
inasequibles para los cubanos cuyo salario medio es de 410 pesos
nacionales, que son unos 15 pesos convertibles y unos 10 euros. Volvemos
a lo mismo, ¿de qué sirve que se nos permita comprar ciertas cosas si
con nuestros sueldos resulta imposible hacerlo?

"El Gobierno hace como que nos paga y nosotros hacemos como que
trabajamos", comentan algunas personas en una calle de La Habana. Este
comentario es bastante normal, unido a otro muy típico: esfuerzo el
mínino necesario, el salario a final de mes es el mismo, haga mi trabajo
o haga solamente una décima parte. El sistema ha creado este gran
problema y a la vista está. Raúl ha hablado en público de buscar la
eficiencia y la efectividad en el trabajo, tratando de descartar el mal
endémico de la desidia e inoperancia laboral.

La mayoría de los 11 millones de cubanos residentes en la isla reciben
algún tipo de ayuda en divisa porque trabajan por cuenta propia en la
ciudad (el famoso business) o en el campo (cultivando o criando
animales), porque son artistas, creadores o inventores y venden aquello
que hacen, porque son prestadores de servicios de varios tipos (sexuales
incluidos), porque son personal sanitario de misión internacional con
derecho a ciertas cantidades de su salario en dólares (en Venezuela o
Bolivia por ejemplo), o porque sus familiares en el extranjero envían
remesas (no hay que olvidar que hay más de dos millones de cubanos que
residen en el extranjero).

El sector turístico es otra de las fuentes para obtener CUC extras
(propinas) y también nos encontramos que el propio Estado les reconoce
el derecho a un estímulo salarial en CUC. Son muy conocidos también,
aunque antes del periodo especial eran mucho más frecuente, digamos que
frecuentísimo, regalos en especie a los buenos trabajadores y
ciudadanos, tales como regalos de paquetes vacacionales, casa nueva,
coche para el trabajador y su familia, por ejemplo.

Con la liberalización de la compra de móviles, las colas para dar de
alta son gigantescas. No hay más que pasearse por la nueva zona de
oficinas, llamada Trade Center de La Habana, por ejemplo, o por
cualquiera de las oficinas de Cubacel. Se acaba también con la trampa de
los números y móviles contratados por extranjeros o residentes en el
exterior que los habían cedido a cubanos, la única manera antes del
cambio para poder un cubano poseer un móvil (típico engaño cubano, y con
el estado, por supuesto haciendo vista gorda).

Un hecho ha sido la salida a la vista el consumismo que muchos cubanos
llevan dentro desde hace mucho antes de la revolución, cuando aquí, se
veían cosas impensables, televisión en color, mientras en España apenas
se empezaba a disfrutar de ciertas cosas, como la televisión todavía en
blanco y negro. Esta apertura al consumismo, fue el margen de confianza
que obtuvo Raúl para abordar los cambios necesarios, solicitar préstamos
y credibilidad dentro y fuera del país, intentando dar una tregua a las
críticas y reticencias, por ejemplo, de la Unión Europea sobre el
autoritarismo de su régimen.

La cúpula del Consejo de Estado tiene un promedio de edad de más de 70
años, muchos de ellos descendientes directos de españoles venidos a la
isla atraídos por las riquezas y posibilidades existentes y huyendo de
la situación penosa en España. Dicho consejo, sigue siendo férreo,
considerando su sistema comunista como el ejemplar y correcto. Sus
miembros poco o nada tiene que ver con sus descendientes, nietos y sobre
todo bisnietos, criados entre los sacrificios de los primeros años del
periodo especial y las llamadas y tentaciones del capitalismo. Miami y
su hipotético sueño americano están muy cerca (las famosas 90 millas).

Dicho cambio radical también se ha visto ayudado con la llegada del
turismo con nuevas ideas, caras y pensamientos, así como a la
dolarización de la economía en los primeros años noventa cuando Cuba
trataba de compensar la caída y el topetazo de la huída de la URSS hacia
el capitalismo. Casi ningún cubano tiene internet pero cada vez son más
los que ven sus contenidos debido a los rápidos intercambios via e-mail
o CD. La mejora en el humor y el refuerzo moral por la posible mejoría
que ha podido llevar el cambio por los pequeños cambios a favor del
consumo, y de la recaudación de más ingresos en divisa por parte del
gobierno, se entiende solamente si nos paramos a pensar en que después
de estos cambios puede venir algo más, algún cambio realmente importante
que pueda acabar de una vez por todas con la situación en la isla. Se ha
comentado que se podrá comprar bie
nes (coche y casa), que se va a poder
visitar el extranjero sin necesidad de presentar una carta de invitación
y el trámite de chequeo previo para ver dicha posibilidad antes de
permitir la salida del país. Noticias que llevan siendo rumores hace
mucho tiempo, siempre simples rumores, pero jamás con una confirmación
oficial.

Los llamados "antirrevolucionarios" o "anticastristas", tanto dentro
como en Miami, han insistido siempre en el carácter maquillador de
dichas reformas aplicadas. En los últimos tiempos, ha subido la
emigración ilegal a Estados Unidos debido a los deseos de la juventud de
vivir de una manera diferente y que creen, llena de oportunidades para
ellos. Parece ser que, al fin y al cabo, Raúl Castro y su gente no
tienen intención de protagonizar una transición política que conlleve a
renunciar a la actual situación política. Su intención parece centrarse
en conseguir el margen necesario para poder seguir con su modelo
mientras, al menos, sigan con vida.

PERFIL DE JOSÉ IGLESIAS FERNÁNDEZ

Profesión: técnico especialista en comercio internacional
Vivo en… Mos, provincia de Pontevedra y Maia, Portugal. Visito Cuba
varias veces al año por razones familiares
Desde… Hace unos años
Lo mejor de Cuba: la capacidad, sacrificio y estupendo humor para
superar día a día necesidades. Es increíble como se puede ser tan feliz
con tanta carencia… Eso sólo puede ocurrir en un lugar mágico, una
sociedad occidental jamás soportaría ese tipo de vida de forma tan
íntegra. Por otro lado, es una vuelta a los años 50, pasear por La
Habana es llenarte de nostalgia, de historias, te invade internamente un
espíritu de aventura de romanticismo
Lo peor de Cuba: vivir en una jaula de cristal, nada es propio. Todo
(casas, autos, etc.) pertenece al Estado y no a las personas. La
situación económica es muy, muy precaria e injusta

El necesario margen (14 February 2010)
http://www.lavanguardia.es/lectores-corresponsales/noticias/20100214/53889140817/el-necesario-margen.html

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