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Cuba noquea a los desertores

Cuba noquea a los desertores
Los dos campeones mundiales de boxeo deportados por Brasil tras
abandonar el equipo cubano aguardan en La Habana su castigo

JUAN JESÚS AZNÁREZ (ENVIADO ESPECIAL) – La Habana – 09/08/2007

Los dos boxeadores cubanos que desertaron en Brasil el 22 de julio,
deportados a La Habana el pasado lunes como indocumentados, permanecen
retenidos en casas de protocolo [residencias para los invitados de las
autoridades], a las que tienen acceso sus familiares, a la espera de las
"tareas decorosas y en favor del deporte de acuerdo con su conocimiento
y experiencia" prometidas por Fidel Castro. El abanico de funciones
posibles para Guillermo Rigondeaux, de 26 años, dos veces campeón
mundial de aficionados de peso gallo, y para Erislandy Lara, de 24 años,
campeón mundial welter, es amplio: boxear en torneos locales, entrenar
púgiles, ojear nuevos talentos o barrer el ring.

* "Lo que han hecho no es una traición, es incultura"

Un promotor alemán ofreció a los dos cubanos un contrato de medio millón
de euros

Fidel Castro dice que Cuba podría no enviar a su equipo de boxeo a los
Juegos Olímpicos

Cualquier cosa menos volver a formar parte de una delegación cubana de
boxeo, según Castro, que ayer arremetió contra los dos deportistas en un
artículo del diario oficial Granma. "El atleta cubano que abandona su
delegación es como el soldado que abandona a sus compañeros en medio del
combate", escribe el líder cubano, que no aparece en público desde una
grave operación intestinal, hace un año. Después de acusar a los
"tiburones de la mafia" de buscar "carne fresca", Castro anuncia que,
ante los próximos Juegos Olímpicos y para evitar deserciones, las
autoridades deportivas analizan la posibilidad de cambiar la lista de
boxeadores o "no enviar delegación alguna". "Cuba no sacrificará un
ápice de su honor y sus ideas por medallas de oro olímpicas", concluye.

Las deserciones de cubanos son frecuentes porque los estímulos
ideológicos, e incluso materiales, ofrecidos por la revolución a sus
atletas de élite difícilmente pueden competir con las multimillonarias
bolsas del deporte profesional. Más que las supuestas drogas ingeridas
en Río de Janeiro, el medio millón de euros apalabrado por Rigondeaux y
Lara les había dejado fuera de combate antes de su participación en los
Juegos Panamericanos. Los boxeadores, casados y con hijos, vivían sin
grandes privilegios, aunque con automóvil propio, en un país con graves
carencias en los sectores del transporte, la vivienda y la alimentación.
"Yo lo he visto a Rigondeaux beber ron de la pipa", dice una persona que
asegura haberlo sorprendido amorrado al grifo de una barrica de aguardiente.

Cierta o no la anécdota, si los premios fueran más cuantiosos en Cuba
probablemente se reduciría el número de deserciones, señala una fuente
oficiosa. La decisión de los deportistas no es fácil: independientemente
de su grado de lealtad revolucionaria, mucha, poca o ninguna, a la
mayoría les apasiona su patria, les duele dejar a sus familias y temen
represalias. El Gobierno procura cuidar a sus atletas, pero poco puede
hacer con las millonadas manejadas en las grandes ligas de béisbol o
campeonatos del mundo estadounidenses.

Selectivamente, los mejores reciben cantidades importantes, aunque muy
inferiores a las ganadas en las citas internacionales, y otros, como el
campeón de salto de altura Javier Sotomayor, premio Príncipe de
Asturias, viven holgadamente en la isla. Las compensaciones son, sin
embargo, insuficientes cuando tiburones como el alemán de origen turco
Ahmet Öner, de 34 años, director de la empresa Arena Box Promotions,
maquinan la deserción de Rigondeaux y Lara con un contrato de medio
millón de euros y cinco años a su llegada a Alemania. Les adelantó algo
para el viaje. El plan se puso en marcha en Río. Los dos boxeadores no
se presentaron al pesaje previo a sus combates y fueron descalificados.
A partir de entonces, la secuencia de los hechos es confusa. "Usted ha
hablado también de presiones por el Gobierno cubano a las familias [de
los boxeadores], ¿a qué tipo de presiones se refiere?", le preguntó a
Öner la cadena alemana Deutsche Welle. "Por Dios, estamos hablando de un
país comunista. Pierden sus coches, les quitan las casas, se les mete
miedo, reciben visitas inesperadas". "¿Piensa seguir intentando
contratar a boxeadores cubanos?". "Si surge la oportunidad, estoy
siempre dispuesto". Su empresa cuenta con los campeones olímpicos
cubanos Odlanier Solís, Yan Barthelemy y Yuriorkis Gamboa, que
desertaron en Venezuela en diciembre cuando se entrenaban con vistas a
los Juegos Panamericanos, en los que también desertaron el jugador de
balonmano Rafael da Costa Capote y el segundo entrenador de gimnasia,
Lázaro Lamelas.

Lo cierto es que los dos púgiles repatriados se corrieron una juerga en
el balneario de Araruama, a 100 kilómetros de Río, acompañados por un
abogado cubano y otro alemán, a sueldo de Arena Box Promotions, antes de
manifestarse arrepentidos, según las declaraciones iniciales de la
policía. Pero los planes se complicaron. La versión más cercana a lo
sucedido indica que los pasaportes de Rigondeaux y Lara estaban en poder
del jefe de la delegación cubana en los Juegos Panamericanos y, por
tanto, necesitaban otros documentos para viajar. La idea de sus
patrocinadores era conseguir dos provisionales de la Embajada alemana
para viajar a Alemania, donde se le prometió permiso de residencia y
trabajo. Pero para ello debían pedir asilo político.

El trámite no era sencillo y debía resolverse primero en Brasil, donde
tenían que aguardar el resultado y nuevas gestiones antes de poder salir
con un nuevo pasaporte. Las trabas legales se sucedían, y los dos
jóvenes comenzaron a dudar en el hotel de Río adonde fueron traslados
desde el balneario con vigilancia policial; después, a impacientarse y,
finalmente, a decir que se habían equivocado: querían volver a Cuba.
"Los brasileños no quieren problemas con nosotros", señala un periodista
cubano. Las declaraciones de Fidel Castro contra "la mafia que se dedica
a seleccionar, comprar y promover boxeadores cubanos (…) usando
métodos psicológicos refinados y muchos millones de dólares", denotaban
un enfado mayúsculo, y la inminencia de gestiones políticas para
desmontar la operación de Ahmet Öner.

Las buenas relaciones entre Cuba y Brasil, desde la investidura de Lula
da Silva, fueron determinantes. Prueba de ello son las declaraciones del
comisario brasileño Felicio Laterca, responsable de la investigación, al
asumir como "factible y probable", la novelesca versión de los dos
boxeadores. "Alegan que esos dos empresarios los sacaron de la Villa
Panamericana y les dieron una bebida energética que les hizo pasar mal",
declaró. "A partir de ahí, aparentemente dopados, los llevaron a un bar
y los comenzaron a pasear hasta alojarlos en un hotel en un balneario.
Ellos dijeron que no sabían en dónde estaban y que estaban aislados y
sin comunicaciones". Ayer, Guillermo Rigondeaux declaró a la agencia Efe
que no desertó, sino que tuvo "un problema de indisciplina". Y añadió
que "espera orientaciones" de las autoridades cubanas para definir su
futuro.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cuba/noquea/desertores/elpepuint/20070809elpepiint_16/Tes

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