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El reto de envejecer

POBLACIÓN-CUBA:
El reto de envejecer
Por Patricia Grogg

LA HABANA, mar (IPS) – La cubana Josefa Martínez cuidó a su madre hasta
que falleció, pero ella no tendrá la misma suerte. “Fue mi decisión no
tener hijos y dedicarme por entero a mi profesión. Ahora me pregunto,
¿quién se ocupará de mí cuando pase los 70 y las fuerzas me falten?”.

La preocupación de Martínez, nacida a mediados de los años 60, es
compartida por muchas mujeres de su generación que evitaron la
descendencia u optaron por un solo hijo, amparadas en un sistema de
salud que facilita la contracepción y legalizó el aborto para evitar
muertes maternas.

“Quizás me pasaría igual si hubiera tenido un varón, porque cuidar a los
ancianos siempre ha sido cosa de nosotras, las mujeres. Habría que ver
si mi hijo estaría dispuesto a romper todos los esquemas y quedarse en
casa”, dijo a IPS Martínez, cuyo hermano emigró 20 años atrás y se
estableció en España.

Ambos nacieron en una década de gran fecundidad en Cuba, con años de
unos 250.000 alumbramientos. Pero según estudios demográficos, esa etapa
ya es “historia antigua” en este país caribeño cuya población comenzó a
decrecer en 2006, con 3.715 habitantes menos que en 2005.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), aunque hubo 110.000
nacimientos en 2006, la población pasó de 11.243.836 personas a
11.240.121, un descenso que los especialistas proyectaban para 2024.

En esta década, la tasa anual de crecimiento pasó de tres por cada mil
habitantes en 2000 a 0,2 por mil en 2005 y a -0,3 por mil en 2006. Con
tales ritmos de crecimiento, este país isleño tendrá en 2020 a 21,4 por
ciento de sus habitantes con 60 años de edad o más y sólo 15,6 por
ciento con 14 años o menos.

De momento, 16,2 por ciento de la población cubana tiene 60 años o más.
Cuba y Barbados se convertirán en poco tiempo en los países más
envejecidos de América Latina y el Caribe, según estimaciones del Fondo
de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

Cuba “ha llegado al tope límite de su población, que no va a alcanzar
los 12 millones”, dijo a periodistas Susan McDade, coordinadora
residente del Sistema de las Naciones Unidas en La Habana, para quien el
fenómeno implica cambios estructurales que necesitan respuestas adecuadas.

McDade, representante del Unfpa, consideró importante el diseño de
políticas públicas que reconozcan el envejecimiento y programas de
inversión que anticipen las necesidades en materia de vivienda,
transporte e infraestructura en general.

A su juicio, uno de los mayores retos futuros será lograr la estabilidad
económica para tener suficientes hombres y mujeres que puedan ayudar a
cuidar a las personas ancianas.

Cuba cuenta con un programa nacional de atención a la población adulta
mayor, y en los últimos años se han impulsado iniciativas a favor de una
longevidad satisfactoria, pero especialistas estiman que los avances son
insuficientes. Entre otros desafíos, están los cambios que se imponen en
materia de salud pública y asistencia social.

“En cualquier país del mundo el envejecimiento, si es acelerado y
profundo, tiene un impacto fuerte. No es lo mismo atender una población
infantil que una anciana con mayores requerimientos de todo tipo”, dijo
a IPS Alfonso Farnós, oficial nacional del Unfpa.

Los expertos coinciden en que también la emigración ha jugado un papel
en el descenso poblacional. Pero apuntan que la causa más importante hay
que buscarla en la baja fecundidad, que desde 1978 está por debajo de la
tasa de reemplazo (una hija por mujer), y el aumento de la esperanza de
vida hasta los 77 años.

El fenómeno no es estrictamente cubano. En América Latina y el Caribe,
el indicador global de fecundidad ha bajado progresivamente desde los
años 70, sobre todo debido al uso de anticonceptivos.

Según proyecciones para 2007 del Departamento de Asuntos Económicos y
Sociales de la Organización de las Naciones Unidas, la tasa de
fecundidad mundial será en promedio este año de 2,55 hijos por mujer, y
la regional algo menor, de 2,38.

En Cuba, habría que convencer a las parejas de que tengan algo más de
dos hijos, “o, dicho de otro modo, deberían nacer 210 niños y niñas por
cada 200 parejas”, dijo Farnós, uno de los primeros especialistas
cubanos en alertar sobre el impacto demográfico del descenso de la
fecundidad más de 20 años atrás.

El gobierno cubano ha descartado durante años la implementación de una
política de población para promover el aumento de la descendencia.
Especialistas consideran que estímulos económicos, como el acceso a
vivienda, podrían ayudar a aumentar los nacimientos.

Empero, algunos expertos no están muy seguros de la efectividad absoluta
de tales soluciones, que en países desarrollados no han dado el
resultado deseado. “Esas naciones han recurrido más bien a la
inmigración, pero selectiva en cuanto a procedencia y formación
profesional”, comentó Farnós.

El especialista indicó que la propia Cuba, que ha sido siempre un país
de bajo crecimiento, aumentó su población a principios del siglo XX con
la inmigración de españoles, haitianos y jamaiquinos.

Algunos de los motivos fundamentales del descenso de la fecundidad son
el acceso masivo al estudio y al empleo de las cubanas, los altos
niveles profesionales alcanzados por la población femenina y los amplios
servicios de planificación familiar.

En la última década se sumó, además, el impacto de una severa recesión
económica. “Yo había aplazado la maternidad por razones profesionales y
cuando empezó la crisis seguí esperando porque no tenía condiciones para
criar a mi hijo. Ahora, creo que mi momento pasó”, dijo Raquel Díaz,
bióloga de 44 años.

A diferencia de Martínez, Díaz no se preocupa por la vejez. “Tengo muy
buenos amigos y estoy segura de que nunca estaré sola. Los hijos,
además, se van. Conozco parejas mayores con hijos fuera de Cuba, o
incluso trabajando aquí mismo, pero en sectores como el turismo, y no
pueden estar más solas y abandonadas”, comentó.

Más allá del ámbito familiar, algunos economistas comienzan a
preguntarse cómo podrá enfrentar el país el aumento sostenido de
personas mayores de 60 años y la disminución de la población en edad
laboral. “La dependencia para la economía nacional se hará más crítica
en los próximos 20 años y hay que prepararse desde ahora en materia de
legislación, ampliación de la base productiva y otros aspectos para
enfrentar el reto”, comentó a IPS un economista que no quiso ser
identificado. (FIN/2007)

http://ipsenespanol.net/interna.asp?idnews=40404

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