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Un Quinquenio Gris o Cinco Decadas Negras?

¿Un Quinquenio Gris o Cinco Décadas Negras?
2007-02-22
Oswaldo José Payá Sardiñas, Coordinador Nacional del Movimiento
Cristiano Liberación

La Habana, 1 de febrero de 2007- Nunca podré olvidar aquellos tiempos de
cautiverio y liberación en la Isla de Pinos en la que fui confinado en
campamentos de trabajo forzado junto con otros muchos jóvenes. Pero no
los recuerdo con odio, ni siquiera para aquellos profesores que siendo
yo un adolescente que terminaba la Secundaria Básica, "informaban" sobre
mis desviaciones ideológicas. Porque era, y soy, católico práctico y no
lo negaba y por algunas expresiones de crítica al Gobierno y también a
los soviéticos que invadieron a Cheoslovakia.

Eso me dio el pasaporte directo y sin escala a los campamentos de "los
castigados" en mayo del 1969. Ni tampoco para aquellos que fueron
verdaderos verdugos que nos obligaban a trabajar diez horas diarias como
animales, vestidos con verdaderos rapos y durmiendo y transportándonos
como ganado.

No lo recuerdo con odio, porque fue una etapa luminosa y evocando
aquellos que dicen "la cosa empezó en galilea" al remontar a los
orígenes de liberación, tengo que decir que en continuidad con aquella
cosa, "la cosa empezó en Isla de Pinos."

Regis Iglesias, nació en Septiembre del 1969, pero ¿a que viene eso
ahora? Ya miles, decenas de miles de jóvenes, antes de esa etapa a la
que ahora llaman cariñosamente gris, habían sido confinados en la
Unidades Militares de Ayuda a la Producción, UMAP.

Cazaron para la UMAP y después para nuestros "campamentos de castigo" a
miles de jóvenes. Muchos vieron sus vidas destruidas para siempre.
Confinaban a religiosos, a hijos emigrantes a los que no se les permitía
salir del país por tener edad militar, a hijos de presos políticos, a
homosexuales, a cualquiera que el Comité de Defensa de la Revolución
señalara como desviado y también a los que gustaban del Rock, los
Beatles y Rolling Stones.

Perdonen, aparece en mi mente ahora la imagen de Regis Iglesias, con su
melena, extemporánea y contestataria y su afición al Rock, pero no es de
aquel tiempo. El solo tenía 33 años, en Marzo del 2003 cuando fue
condenado a dieciocho años de prisión junto con los otros 74 Prisioneros
de la Primavera de Cuba.

Él escribe versos, dibuja caricaturas, escribe artículos, promueve la
libertad de expresión y por eso es gestor del Proyecto Varela. No es ni
un artista o intelectual o periodista con carné u organizado
oficiosamente en la Unión de Periodista y Escritores de Cuba. Es un
poeta libre, uno de los jóvenes de liberación.

Él está en prisión, junto con periodistas independientes y defensores de
los derechos de las personas a la libertad de expresión. Pero yo no
quería hablar de él, no sé porque apareció aquí, en este tema que trata
de los artistas e intelectuales y de los matices de iluminación u
oscuridad de las diferentes épocas.

Desde mucho antes, diría yo, con el mismo triunfo de la revolución
nacieron la exclusión y la intolerancia para los que piensan diferente,
se expresan diferente o sencillamente no aparentan "ser
revolucionarios." Nacieron los cuestionarios interminables para que todo
el que quisiera estudiar o trabajar, vertiera, obligatoriamente, todo su
pasado, sus relaciones y su intimidad, para poder ser evaluado como
digno o indigno, como revolucionario o gusano y contrarrevolucionario.

Estas, son palabras todavía usadas contra los que no son incondicionales
a la línea oficial de cada momento o se atreven a proponer cambios.
Estas y otras ofensas son vociferadas, todavía, en los actos de repudio
que aterrorizan a familias indefensas y por los "intelectuales y
periodistas" de esas sesiones de odio y mentira conocidas como Programa
Mesa Redonda.

Miles de jóvenes o no jóvenes, fueron expulsados de las universidades y
de los trabajos, encarcelados, solo por expresarse libremente o por no
expresar incondicionalidad, pues a nombre "la revolución se exigía
declaración de fe y todavía en muchos ámbitos se exige esa
incondicionalidad. Pero hay más. En todos los marcos de la sociedad se
clasifican y se fichan a las personas según su conducta y pensamiento
político, con las consecuencias de oportunidades o de exclusión y de
represión según el caso.

Recuerdo como mi hermano menor, Carlos Alberto, poco antes de terminar
el Preuniversitario, fue sometido, como todos los alumnos, a la Asamblea
por la Educación Comunista. Una especie de juicio final en vida, contra
indefensos adolescentes, para decidir si era digno o no de ir a la
universidad.

Por aquella época, 1980, miren eso después del Quinquenio Gris, el
Gobierno promovía muchos "actos de repudio" o pogrom fascistas contra
los que querían emigrar por la vía del Puerto del Mariel. Carlos Alberto
no se iba, pero lo emplazaron a definirse con o contra la revolución y
él dijo (como el Indio Hatuey) "si esto es la revolución, si ustedes van
a una Iglesia a hacer un Acto de Repudio me encontraran allí defendiendo
la Iglesia." ¡Pecado ha! Y lo inhabilitaron de entrar en la Universidad.

Pero años después se presentó a una convocatoria entre miles de jóvenes
en la que otorgaban a los primeros ganadores la carrera que quisieran.
El ganó y escogió Arquitectura. Ya ven siempre hay oportunidades. En el
cuarto año de la carrera la Seguridad del Estado se presentó en la
Universidad y le dijo que "lo iba a partir" debido a su mala influencia
ideológica. Lo que hizo la Seguridad fue ordenar a la Federación de
Estudiantes Universitarios, a la Unión de Jóvenes Comunistas y a la
dirección de la Facultad que le hicieran un "acto de repudio espontáneo"
(un progrom) para que así fuera expulsado "por las masas."

Tuvimos que enviar a España al más pequeño de los hermanos. Muchos
miles, cientos de miles han tenido que tomar y toman ese camino
dolorosísimo del destierro, por pensar diferente y atreverse a hablar
diferente o para buscar un horizonte de libertad lejos de su patria
querida. Prefiero hablar de hechos y personas, porque la gente común,
como yo, entienden de hechos y personas.

No puedo olvidar a mis hermanitos de la Isla de Pinos, entre a ellos a
Humbertico León, el del conjunto de Rock Los Kent, que después en el año
1980 fue condenado a cuatro años de prisión por estar escribiendo un
libro "peligroso" según el análisis de "intelectuales oficiosos" que
servían de apoyadura a los tribunales. Algunos de estos intelectuales
pueden ser ahora emigrantes o estar todavía en el "olimpo de los
autorizados."

Por mucho que quiero hablar de conceptos siempre salen las personas.
Pero hablemos de conceptos. Yo pregunto ¿qué hubo antes y después de ese
tono gris? ¿Acaso libertad?

La injusticia no empezó cuando afectaron a algunos de los "permitidos,"
ni se acabó cuando los reivindicaron o les dieron licencia, para crear
dentro de ciertos límites y realizarse o para
ser empresarios o
contratarse y publicar en el extranjero en medio del "socialismo o
muerte" que prevalece para la mayoría. Tampoco la injusticia empieza
cuando alguien decide quedarse en el extranjero y decir lo que no ha
dicho hasta ese momento.

Comprendo la reacción de muchos artistas e intelectuales ante la
presentación en televisión de alguien que les dañó o que conculcó sus
derechos durante una etapa, también a nombre y con el poder de la
revolución. Apoyo el derecho a la protesta y la reivindicación de los
artistas e intelectuales afectados.

Muchos cubanos, millones, ven y escuchan todos los días en televisión
cosas que les dañan a las que quisieran contestar, pero no tienen voz y
los artistas e intelectuales que la tienen no hablan por ellos. Es
necesario abrir la lente, levantar la cámara en SUM más que para abarcar
todo en el tiempo y el espacio, para abarcar a todos los cubanos. Eso
sería pasar de defender intereses y sentimientos propios, a algo que es
legítimo, a la solidaridad.

Es un derecho de todos los cubanos que se abra la memoria histórica,
pero hay un derecho mayor, que incluye al anterior y es que se abra un
nuevo horizonte de libertad y derecho para todos. No en un ambiente de
ajuste de cuentas, sino de reconciliación y liberación. Por esos ideales
están presos, los prisioneros políticos pacíficos cubanos.

Con humildad hago un llamado a los intelectuales, periodistas y
artistas, vivan dentro y fuera de Cuba, de todas las posiciones y
situaciones. Un llamado a la humildad y a la opción por las personas,
por el pueblo. Más que reivindicar la justicia para un grupo de personas
por una etapa gris que sufrieron, esta opción por el pueblo, por la
solidaridad, significa defender los derechos a la libertad de conciencia
y expresión para todos los cubanos y promover el dialogo nacional que
nuestra sociedad necesita.

Este episodio, de mucha importancia, debe llamarnos a la reflexión,
porque aun prevalecen la intolerancia y todos los rasgos de la cultura
del miedo en nuestra sociedad. No creo entonces que algunos pretendan
encontrar su propio oasis permitido, en medio del desierto de la
negación de muchos de los derechos para la mayoría. Pero es un
escándalo, que para muchos de los artistas e intelectuales cubanos, no
sea un escándalo, que hayan decenas encarcelados, sean intelectuales o
no, sólo por defender los derechos de los cubanos. Estos prisioneros
defienden inclusive los derechos de los artistas e intelectuales y hasta
los derechos de los que los persiguen.

Cuba necesita del dialogo entre personas libres para abrir ese nuevo
horizonte. Un dialogo sin fronteras ni exclusiones. Quizás no nos
pongamos de acuerdo sobre el pasado, pero tenemos la responsabilidad de
ponernos de acuerdos sobre el futuro, de sembrar la esperanza. Podemos
construir en ese espíritu el nuevo tiempo para la nueva generación, que
tiene derecho, con melenas, si vuelven a usarse, o raspados, si lo
prefieren, a hacer su propio tiempo, su propia vida, en la libertad y la
fraternidad.

Para más información o para obtener una copia del comunicado, favor de
contactar: Francisco De Armas, Julio Hernández, Representantes
Internacionales, Movimiento Cristiano Liberación, (787) 549-1805,
fdamcl@cs.com

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=8837

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