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Del Amazonas al Caribe

Del Amazonas al Caribe

‘Se buscan cubanos para fabricar titulares’: La Isla y la enfermedad de
Castro vistas desde Brasil.

Idalia Morejón, Sao Paulo
martes 22 de agosto de 2006 6:00:00

Poblar lo despoblado

Nunca antes del día en que algunos sectores de la prensa brasileña
comprendieron que Fidel Castro podría morir en cualquier momento (¿qué
se puede esperar de un mortal?), existió tanta curiosidad por los
cubanos que viven en Brasil. Los medios de prensa han comenzado a talar
un imaginario intachable poblado de escuelas, hospitales y hombres
cultos, para ver, por entre las ramas del tupidísimo bosque de la
revolución cubana, los arbustos que crecen a la sombra.

La visibilidad del cubano en Brasil ha sido nula; y ahora que Fidel
Castro adolece, redes de televisión, programas de radio, revistas y
periódicos salen a la caza y captura de algún nativo que confirme si es
cierto que en la Isla nos aseamos con papel periódico.

Hasta el momento no he visto a nadie trascendiendo los medios de prensa
interesado en reflexionar, ni en ayudar; sólo en crear polémica y
mantener altos índices de público. El diario Folha de São Paulo, fuente
de información privilegiada inclusive por sus propios competidores, ha
presentado la opinión de varios cubanos como un debate en el que las
partes se encuentran divididas. El cónsul cubano en São Paulo se muestra
inconforme con que un coterráneo diga lo que piensa, en un país como
Brasil donde, después de dos décadas de dictadura, si algo se considera
absurdo es no decir lo que se piensa.

En estos momentos el imaginario de la prensa, de la izquierda brasileña
y de la diplomacia cubana estaría en mejor estado de salud si al menos
se permitieran considerar la idea de que los cubanos no tenemos que ser,
contrario a lo que muchos piensan, un ejército de desertores escapados
del cuartel.

En su lugar deberían, sin fanatismo mediante, observar críticamente los
resultados económicos, políticos y sociales con un prisma materialista,
si es que tanto interesa saber en voz de un cubano si en Cuba existe o
no una dictadura, o qué tipo de dictadura, pues la realidad actual no
permite orientarse a partir de arquetipos registrados ni en libros, ni
en filosofías personales.

¿Cómo interpretar 47 años de “logros”, si una gran parte de la población
vive en condiciones difíciles de vivienda, de alimentación, de trabajo y
de transporte; descontenta, sin contar con algunas otras libertades que
brasileños y diplomáticos cubanos gozan casi por igual, distantes de las
preocupaciones del pueblo, y al mismo tiempo disonantes con su discurso
solidario?

¿Las fisuras que han inmerso a nuestro país en una economía esquelética
no van a contemplarse? Su estructura es la más obvia de las aflicciones:
no existe, murió justo antes de nacer. De padre norteamericano y madre
soviética, se crió en el regazo de la discordia y ahora se mantiene,
gracias a equipos de “vida artificial”: chinos con oxígeno venezolano.
No hay que sentir precisamente amor para desear una posible “eutanasia”.
Sólo que no somos doctores, ni dioses, simplemente la familia indeseada.

El encanto de vivir en tiendas de campaña

Desde Brasil, Cuba es David, pero también Hollywood, en especial para
las personas que tienen afinidades con el sistema de gobierno cubano,
los jóvenes que no vieron el Muro de Berlín y ganan becas a través del
Partido de los Trabajadores (PT), los que viven en el mundo imaginario
de los dril cien y los habanos, de hombres de bigotito en magníficos
chevrolets. Por lo general, gente que mantiene sus despensas atestadas
de comida y de mitos ideológicos, que olvidaron vivir con poco, o que
nunca supieron cómo es.

Para los cubanos, sin embargo, creo que debería existir una legislación
que nos negase la ciudadanía si primero no aprendemos a nadar, como si
el gen aportado por la sangre indígena fuera el que codifica el
sentimiento “querer viajar”, el de la española “querer mejorar” y el de
la africana, simplemente, “querer respirar”.

Hasta donde sé, no hubo noticias de un brasileño que fabricó una balsa
para irse del país. Aún así hay personas aquí que desde su yate de 800
caballos de fuerza baten contra un cubano en canoa. Somos vistos con un
ambiguo des/prestigio, esencialmente político, cuando de hablar con el
escudo o encima del escudo se trata.

¿A quién se le ocurre hoy en día salir del Amazonas para irse al Caribe
de la revolución? Se le ocurre a la clase media que puede pagar los
cursos de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, los cursos del
ISA o de la Escuela Latinoamericana de Medicina; lo codician los
turistas que a pesar de los precios no resisten la tentación de ir a la
isla “de la era del vapor”.

Ningún nordestino pobre, en cambio, necesita fabricar una balsa para
buscar prosperidad, y aunque existen los Sin Tierra, la verdad es que
tienen más tierra que la que avisó el afortunado Rodrigo de Triana
cuando los españoles llegaron a las América, además de poseer un
reconocido estatus gubernamental, donde no faltan recursos para atender
diferentes asuntos, hasta complicados esquemas culturales con un amplio
personal calificado. Pero, sobre todo, los brasileños prefieren vivir en
Berlín, Londres, Amsterdam, Nueva York y Miami. En la actualidad les
gusta estudiar en España, aprender inglés en Canadá, y “hacer La
Sorbonne” continúa siendo “demais”.

La “extraña” convulsión que están promoviendo los medios de prensa
brasileños —que incluyen palabras al vuelo del propio presidente, cuando
desde su origen simple dijo algo así como: “Nuestro querido compañero
Fidel tiene los días contados”, con la mejor de las intenciones, por
supuesto (bueno, a Lula se le pueden perdonar muchas cosas)—, marca la
carrera por la primicia asediando a más de un cubano en busca de un
posible titular.

Si estuviéramos desocupados quizás nos dedicáramos a tal juego de la
complicidad a tiempo completo para ver el extraining, no porque paguen,
sino por la resistencia que hay que oponer para mantenerse fuera del
camuflado de intereses, donde los altos los niveles de audiencia son
razón más que suficiente no para cubrir la noticia, sino para hacerla.
En estos momentos se la están vendiendo a otros países como Japón, donde
un periódico ya intentó entrevistar a varios cubanos aquí en São Paulo,
(con no sé que resultados), pues realmente el asunto muestra para
nosotros su cara más delirante.

Nos gustaría pasar a la fase recuperativa haciendo a un lado el fuego
cruzado entre prensa, partidarios y opositores de esta cultura de la
interpretación de lo que es y será Cuba. Para los cubanos y para el
resto del mundo, dijo Martí: “y el horror y vergüenza en que me tuvo el
temor legítimo de que pudiéramos los cubanos, con manos parricidas,
ayudar el plan insensato de apartar a Cuba, para bien único de un nuevo
amo disimulado, de la patria que la reclama y en ella se completa”. Una
vez más, gracias al maestro.

URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro_en_la_red/cuba/articulos/del
_amazonas_al_caribe/(gnews)/1156219200

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