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La semantica muerde

La semántica muerde

Algunos corresponsales extranjeros hacen el juego al régimen con juicios
de valor, datos y citas en connivencia con los trucos estatales.

José Hugo Fernández, Ciudad de La Habana

lunes 24 de julio de 2006 6:00:00

O la semántica nos engaña o alguien aquí le está jugando cabeza a la
semántica. Porque, según creímos siempre, ser objetivo a la hora de
informar significa ceñirse al objeto, o sea, al hecho, a la verdad
palpable, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir.
Incluso, con independencia de cualquier forma de imposición destinada a
disfrazar lo que se informa.

Y es sabido que a lo largo de las últimas cuatro décadas los
corresponsales de las agencias extranjeras que reportan desde Cuba han
estado especialmente obligados a ser objetivos, más aún que quienes lo
hacen desde cualquier otro país. Y no sólo por ética. También por
perspicacia profesional.

El suyo es un trabajo que exige mayor habilidad que el del equilibrista
sobre la cuerda floja. Ello puede gustarnos o no, pero debemos
entenderlo, y hasta agradecerlo tal vez.

A no ser que en su empeño por mantener el equilibrio a toda costa (ya
que no sería objetivo sospechar de otras razones ocultas), a algunos de
estos corresponsales les haya dado por violentar la rosca de la
objetividad, si no a través de juicios de valor amplia y abiertamente en
connivencia con los trucos estatales, por lo menos mediante
afirmaciones, citas, datos sueltos que —debido a la supuesta
imparcialidad de sus fuentes— le hacen la pala al régimen.

Habría que ilustrar con algunos ejemplos. No todos, sino sólo unos
pocos, tomados al vuelo: un reporte de la agencia AFP, que aborda el
tema del vandalismo en el transporte público y que fue fechado el 29 de
junio, afirma en su primera línea: “La crisis del transporte urbano de
La Habana, que dura ya más de 15 años…”. No, por favor, la crisis no ha
durado más de 15 años sino más de 40. Tiene casi la misma edad de esto
que llaman la revolución. Es algo que al margen de lo que puedan
desbarrar las estadísticas gubernamentales, estuvo siempre a ojos vista
y lo sabe hasta el último de los habaneros de a pie.

Claro que si nos atenemos a la semántica, más de 15 pueden ser a la vez
más de 40. Pero eso arriesga una manipulación semántica de la semántica.
En el mejor de los casos. Y en el peor es acuñar el pretexto
oficialista, según el cual, tanto los problemas del transporte urbano en
la capital, como todos los problemas de escasez y miseria que hoy
sufrimos, son resultado, no de la ineficiencia histórica y crónica del
gobierno, sino del derrumbamiento del campo socialista europeo, ocurrido
hace (¿casualmente?) “ya más de 15 años”.

¿Un chiste?

En otro reciente despacho, emitido desde aquí por la agencia Reuter, se
asegura que “Mariela Castro lidera en Cuba una revolución menos conocida
que la de su tío Fidel: una en favor de la tolerancia sexual en la
sociedad machista de la isla”.

Este lead podría ser tomado como un chiste. Pero todo indica que fue
escrito en serio. Así que no nos queda sino asumirlo como se nos ofrece,
suponiendo que su comicidad sea fruto de un descuido. Aunque no el más
descacharrante que contiene el despacho. No es siquiera su mayor desatino.

Más abajo se dice textualmente que “Espín (Vilma, la madre de Mariela),
una de las mujeres más influyentes de la revolución cubana, es la autora
de un avanzado Código de la Familia que garantiza desde 1975 los
derechos de la mujer y exige que los hombres compartan el peso de las
tareas domésticas y el cuidado de los hijos”.

Noticia de primera plana, sin dudas, que inexplicablemente se coloca en
un párrafo subordinado: si las mujeres de la Isla son dueñas de sus
derechos, significa que disponen de entera libertad para pensar y
expresar públicamente lo que piensan, así como para formular propuestas
y programas políticos, para elegir o ser elegidas, o en el más modesto
de los casos, para administrar negocios propios y avanzar en la vida
según su iniciativa individual, sus capacidades, su trabajo.

Si además estos derechos (elementales para cualquier ser humano) están
garantizados desde 1975, entonces significa que Reuter ha dado el gran
palo al revelar algo de lo cual ni siquiera las propias mujeres de la
Isla tenían noticia. Y menos que ninguna, las piadosas y siempre
acorraladas Damas de Blanco.

Al comentar la importancia que los países latinoamericanos conceden en
los últimos tiempos al uso y desarrollo de la producción de alcohol
carburante a partir de la caña de azúcar, una corresponsal de la agencia
IPS aseveraba desde La Habana el pasado 22 de junio: “Cuba, que en 2002
sometió a su otrora poderosa industria azucarera a una drástica
reestructuración por los bajos precios del producto en ese momento en el
mercado internacional, tiene ahora ambiciosos proyectos para aprovechar
el auge del biocombustible”.

Las palabras se parecen a los perros

¿Sería necesario aclarar a estas alturas que las razones objetivas por
las que “Cuba” desmanteló su otrora poderosa industria azucarera, van
mucho más allá y son mucho más complejas y dramáticas que una sencilla
baja en los precios del producto? ¿Será que no lo sabe quien resume así,
con un llano plumazo, otro capítulo de espanto de esa tragicomedia que
ha sido nuestra historia en los últimos cuarentitantos años?

Sin embargo, informaciones de este tipo vuelan frecuentemente desde
aquí, destinadas a propagar, digamos, su simplicidad por las cuatro
curvas del globo.

Chesterton había escrito que lo real suele parecer más extraño que lo
imaginado. En nuestra isla, además de parecerlo, lo es. Y de una
extrañeza común, en tanto se ha hecho ley impuesta desde arriba. Pero no
por extraño o por insólito, lo real deja de serlo. Así como no deja de
ser objetivo lo objetivo solamente porque disimulemos con mayor o menor
sutileza su objetividad.

Las palabras, no hay por qué olvidarlo, son en su contexto muy parecidas
a los perros. Lo mismo sirven para proteger la integridad de quien les
prodiga mimos y respeto, que terminan virándose para morder la mano de
aquel que las azuza.

URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro_en_la_red/cuba/articulos/la_semantica_muerde

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