Transport in Cuba
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Transporte de regreso

SOCIEDAD
Transporte de regreso
Amarilis C. Rey, Cuba Verdad

LA HABANA, Cuba – Abril (www.cubanet.org) – El camión, adaptado para el
transporte de personas, se desplazaba trabajosamente debido a los
grandes baches que existen en la estrecha carretera que enlaza a los
pueblos de Managua y San Antonio de las Vegas, situados al sur de La Habana.

El ayudante del conductor del vehículo, encargado de cobrar el importe
del pasaje, de pie en la pequeña escalerilla, se sujeta fuertemente para
no ser lanzado al camino.

– Por aquí no se puede pasar -comenta el hombre. Das una vuelta y luego
tienes que pasarte el resto del día apretando tornillos.

Se refería al motor y la carrocería del camión marca Chevrolet que,
luego de varias décadas de explotación, continúa su desplazamiento por
las maltratadas vías.

No eran muchos los pasajeros del camión (algo poco frecuente) que,
sentados en las dos hileras de tablas dispuestas para ese fin, brincaban
al son de las sacudidas provocadas por los baches. Entre ellos había
varios ancianos y una mujer con un niño de brazos y un bolso, la que
trataba en vano de equilibrarse.

Decenas de kilómetros de este difícil trayecto enlazan a varias
vecindades rurales: La Guarina, Menocal, La Candelaria y Seibabo, entre
otros asentamientos humildes, construidos en las primeras décadas del
siglo XX, hoy prácticamente incomunicados gracias al mal estado de las
vías de acceso.

Dos líneas de ómnibus, provenientes de Batabanó y Melena del Sur,
realizaron el recorrido durante años, pasando varias veces al día por la
zona, y culminando el viaje en la barriada de la Víbora.

Esta frecuencia se fue espaciando poco a poco, y en la actualidad y
desde hace más de un lustro, es de dos diarias; una en la mañana y otra
en la noche. Pero, además, desviadas hacia una autopista que se aleja
varios kilómetros del itinerario inicial.

Esto ha traído como consecuencia el abandono de poblados y caseríos, y
la afectación de miles de personas que viven al sur de la provincia
habanera, y que en muchos casos tienen que pernoctar lejos de sus
hogares cuando el ómnibus de la noche falla por cualquier motivo.

Han sido los choferes por cuenta propia, con sus viejos camiones, los
que han asumido con mucha dificultad, por el deterioro de las vías y la
fiscalización constante del gobierno, la solución de los problemas de
transporte por estos caminos olvidados.

Un pasajero residente en la zona, militante del Partido Comunista,
comentó, al tiempo que saltábamos juntos dentro del camión, que ha
planteado esta situación varias veces en el núcleo de su organización,
pero no se ha resuelto nada.

Por fin, el estrépito de un hierro golpeando en la cama del vehículo por
el ayudante, para indicarle una parada al conductor, anuncia que hemos
llegado. Cesaron los brincos, pero un sentimiento de angustia me
sobrecoge: ¿Cómo regresaré?

Ante mí un pequeño caserío de construcciones, buenas, regulares y malas.
La gente de esta zona cuenta que cuando quieren trasladarse a algún
sitio salen a la carretera a ver qué pasa. Afirman que si alguien se
enferma, sobre todo de noche, deben conducirlo en un tractor hacia un
centro asistencial.

En las dos terminales de ómnibus del municipio Batabanó, según se dice,
la escasez de combustible, la extinción de los ómnibus y sus piezas de
repuesto, y el deterioro de las carreteras, conspiran contra el
funcionamiento del transporte en la zona.

El anuncio hecho por el gobierno cubano el pasado 5 de abril, de la
compra a China de 100 locomotoras y siete mil ómnibus, a fin de paliar
el grave problema del transporte, no parece esperanzar mucho a quienes
habitan estos lugares.

“Hace años que estamos así. Aquí para lo único que se garantiza el
transporte es para las marchas combativas. Creo que por ahora nuestra
esperanza es negra”, expresó un residente de la zona refiriéndose al
anuncio gubernamental.

Mi viaje de retorno fue peor que lo imaginado. Las carreteras desiertas
auguraban un mal presagio, por lo que una pequeña camioneta que
apareció, un carro tirado por caballos y algunos kilómetros a pie fueron
mi transporte de regreso.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/apr06/21a7.htm

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